Las fases del duelo y su afrontamiento

fases del duelo

¿Cuáles son las fases del duelo?. Ante la pérdida, todas las personas hemos de elaborar un duelo. Es por eso que el duelo es un proceso que evoluciona, en lugar de un estado estático. La reacción de duelo puede producirse cuando perdemos a un ser querido, pero también elaboramos duelos cuando perdemos relaciones, capacidades, o cualquier otro elemento de nuestra vida. Esto significa que el duelo es por lo general una reacción normal que sigue su curso de manera natural; es un periodo en el que puede sentirse un gran dolor, pero procesar todas las emociones que trae es necesario para continuar la vida después de la pérdida.

Nuestra Terapia Psicológica

Las fases del duelo

Cada duelo es particular; depende de factores personales, culturales, y de muchas otras variables.

 

Sin embargo, hay una serie de etapas por las que es habitual pasar cuando sobreviene una pérdida:

1. Negación

Tomado de forma literal, el estado de negación sería la actitud de no reconocer que la muerte o la pérdida ha ocurrido. Sin embargo, en la mayoría de los casos esta fase toma otra forma. Suele ocurrir que hay una reacción inicial de “incredulidad”, como si no fuese posible pensar que ha ocurrido un cambio tan grande y que la vida va a ser diferente a partir de ese momento. Este momento puede venir acompañado de un cierto embotamiento emocional, como un estado de shock.

2. Ira

La ira puede sentirse de muchas maneras diferentes. Puede ser hacia la propia persona que ha muerto, en el caso de un fallecimiento; también puede ser hacia las personas a quienes culpamos de la pérdida (personal médico, profesionales, etc.); o bien puede ir dirigida hacia nuestra propia persona (culpándonos por lo ocurrido); e incluso puede sentirse hacia entes superiores cuando se tienen creencias espirituales.

3. Negociación

Aun cuando sabemos que no podemos hacer nada por remediar lo ocurrido, puede suceder que nos encontremos fantaseando con desenlaces alternativos a la pérdida, con pensamientos del tipo “si hubiese hecho…” o “si no hubiera…”. La negociación puede enfocarse hacia el futuro uando existe una fe espiritual, por ejemplo cuando aparecen pensamientos de reencontrarse con una persona fallecida tras la muerte.

4. Depresión

Al volver a enfocarnos en el presente, las emociones pueden vivirse de manera más intensa. Los sentimientos de vacío y la profunda tristeza pueden experimentarse como si fuesen un verdadero episodio de depresión, ya que puede parecer que no tienen fin.

No obstante, esta fase no es una depresión patológica sino un momento necesario para procesar el dolor de lo ocurrido.

5. Aceptación

Aceptar no significa olvidar. Aceptar implica empezar a seguir adelante con la vida recolocando el recuerdo de la pérdida. Cuando al fin reconocemos que no podemos volver atrás en el tiempo, empezamos a soltar el enfado y la tristeza y a dejar de resistirnos a la nueva realidad que se nos presenta por delante. Reconducimos nuestra vida con lo que tenemos en el momento presente y con el recuerdo de lo que hemos perdido colocado en un lugar que nos permite aprender y avanzar.

Tareas a elaborar

Para superar todas estas etapas, debemos cumplir una serie de “tareas”:

1. Aceptar la realidad de la pérdida.

Cuando acudimos a un funeral, nos vamos a una nueva casa sin nuestra anterior pareja o realizamos cualquier otro ritual de cambio, si bien, esto ayuda a tomar contacto con el hecho de que ha acontecido un cambio real.

2. Procesar el dolor

Es necesario darse permiso para experimentar todas las emociones que llegan para poder elaborar el duelo sin dejar que se enquisten y provoquen bloqueos más adelante.

3. Adaptarse a la nueva realidad.

Esto puede implicar aprender nuevas habilidades, establecer otras relaciones… en definitiva, vivir con las nuevas condiciones que hay después de la pérdida.

4. Hallar una nueva conexión con lo perdido.

En el momento en que dejamos de aferrarnos al pasado, podemos recordar de otra manera todo aquello que hemos perdido y seguir adelante.

Cuando el duelo es un problema

Aunque la mayoría de las reacciones de duelo son dolorosas pero naturales, hay circunstancias que pueden dar lugar a complicaciones. Por ejemplo, hay algunos tipos de pérdida que se hacen especialmente duros (muerte de personas muy significativas como la del cónyuge o de una hija o hijo, o de personas con quienes existía una relación complicada). Por otra parte, las condiciones de la pérdida también pueden complicar el duelo (como las desapariciones, los asesinatos o el suicidio, o las pérdidas múltiples).

El duelo puede volverse patológico cuando no se elabora este proceso de manera natural. Puede ocurrir que la reacción de duelo se vea exagerada, o que el duelo venga de manera retardada por no haber podido ser elaborado en el momento de la pérdida.

La terapia de duelo puede ayudar a prevenir el duelo patológico, lo cual consiste en un acompañamiento terapéutico durante el proceso normal de elaboración de la pérdida; asimismo, puede ser necesaria cuando el duelo no se ha elaborado correctamente y se hace necesaria la terapia para atravesar por todas las etapas correspondientes y cerrar las tareas pendientes.

 

Nuestra Terapia para el Duelo

Referencias bibliográficas:

Kübler-Ross, E. y Kessler, D. (2005). On grief and grieving: finding the meaning of grief through the five stages of loss. Nueva York, Estados Unidos: Simon & Schuster.
Neimeyer, R. A., (2016). Techniques of grief therapy: assessment and intervention. Nueva York, Estados Unidos: Routledge.
Worden, J. W. (2008) El tratamiento del duelo. Asesoramiento psicológico y terapia. Nueva York, Estados Unidos: Springer Publishing Company.

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