¿Lavarse las manos frecuentemente puede estar relacionado con una obsesión y ser un trastorno psicológico?

Laura Palomares

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Obsesionarse con lavarse las manos: ¿es un trastorno psicológico?
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Obsesionarse con lavarse las manos: ¿es un trastorno psicológico?

¿Hasta qué punto es “normal” obsesionarse con lavarse las manos con mucha frecuencia? Esto es uno de los motivos de preocupación que experimentan quienes, en su día a día, notan que el grado con el que sienten que necesitan realizar esta acción roza lo que se suele considerar una obsesión.

Y es que en muchos casos ocurre que determinados hábitos cotidianos adquieren tanta fuerza que se transforman prácticamente en un ritual, un patrón de comportamiento asociado a un estado psicológico del que uno no puede desprenderse, e incluso aparece la sensación de perder el control de lo que se hace. Por ejemplo, para algunas personas, la incomodidad de pasar varios minutos “extra” sin lavarse las manos genera una incomodidad o incluso una angustia difícil de afrontar por lo que la solución aparentemente más sencilla pasa por pasarlas por agua y jabón cuanto antes.

Pero… ¿dónde está la línea que separa las manías personales de un patrón de comportamiento psicopatológico? De ello hablaremos en este artículo.

Nuestra Terapia para las Obsesiones

¿Es normal obsesionarse con lavarse las manos?

Para responder a esta pregunta es necesario reparar en que la palabra “obsesión” tiene varios significados. Por ejemplo, en el lenguaje popular, el término se refiere a ideas fijas y recurrentes que nos vienen a la mente con mucha frecuencia, para lo bueno y para lo malo. Por ejemplo, una persona a la que le gustan mucho los coches puede ponerse a pensar en ellos varias veces al día, sin que esto sea necesariamente malo: puede incluso ser la fuente de una afición o de una profesión, es decir, un elemento motivacional que lleve a hacer algo interesante.

Con el lavado de manos ocurre algo parecido: obsesionarse con ello no tiene por qué ser siempre malo, y puede tener que ver con una preferencia personal por unos estándares de higiene altos, lo cual resulta útil en muchas situaciones.

Sin embargo, cuando en psiquiatría y en psicología clínica se habla de obsesiones, la definición del término tiene otros matices. En este contexto, las obsesiones son casi siempre ideas intrusivas que generan malestar y que condicionan la salud mental de la persona; por ejemplo, haciendo que sienta la necesidad de hacer algo cuanto antes para dejar de sentirse de esa forma, algo que ayude a aliviar esa emoción negativa. Por eso, para algunas personas, el lavado de manos no es simplemente una preferencia personal, sino el resultado de una psicopatología que se ha estado desarrollando. En la mayoría de los casos, cuando esta necesidad de lavarse las manos pasa a ser algo que debe ser tratado en terapia, estamos ante un caso de Trastorno Obsesivo-Compulsivo.

¿Qué es el Trastorno Obsesivo-Compulsivo?

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo, también conocido como TOC, es una psicopatología caracterizada por las obsesiones y las compulsiones, tal y como su nombre indica. Ya hemos visto que las obsesiones son estados mentales generadores de malestar (por ejemplo, miedo o ansiedad) que “invaden” la consciencia de la persona forzándola a posicionarse ante estos para intentar darles una salida canto antes. Por su parte, las compulsiones son una serie de rituales que la persona realiza una y otra vez, de manera repetitiva y siempre de la misma manera (o, en todo caso, ampliándolos progresivamente con acciones extra que se van acumulando con las anteriores) y que a su vez también forman parte de la psicopatología, porque a medio y largo plazo perjudican a la persona. Así, lavarse las manos puede ser un tipo de compulsión, y de hecho está entre las más frecuentes.

¿Por qué las compulsiones son perjudiciales, si sirven para aliviar el malestar en cuestión de segundos o de minutos? Porque “alimenta” al trastorno psicológico, haciendo que cada vez se consolide más y pase a ser un elemento central en la vida de la persona. Y además, porque las compulsiones requieren tiempo, esfuerzo, e incluso desgastan a la persona física y socialmente, llevándola a tener problemas de salud (por ejemplo, en la piel de las manos, en este caso) y relaciones personales dañadas (muchas veces se tiende al aislamiento para mantener oculto el trastorno, debido a la estigmatización).

¿Cómo saber si es una alteración psicopatológica?

Así pues, ¿Cómo diferenciar entre una simple tendencia a lavarse muchos las manos y una psicopatología. La clave está en fijarse en los dos elementos que hemos visto: las obsesiones y las compulsiones. Si las primeras producen mucho malestar y las segundas son experimentadas como acciones a realizar inevitablemente para no sentirse mal, hay motivos para creer que puede tratarse de un TOC. En cualquier caso, el diagnóstico definitivo solo puede ser realizado por psicólogos clínicos y psiquiatras, quienes además ofrecerán tratamiento ante esta clase de complicaciones. El Trastorno Obsesivo-Compulsivo es una alteración que debe ser abordada con ayuda profesional.

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Nuestra Terapia para las Obsesiones

Referencias bibliográficas:

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Colesa, M.E.; Frostb, R.O.; Heimberga, R.G.; Rhéaumec J. (2003). “Not just right experiences”: perfectionism, obsessive–compulsive features and general psychopathology. Behaviour Research and Therapy, 41(6): pp. 681 – 700.
McKay, D.; Abramowitz, J.S.; Calamari, J.E.; Kyrios, M.; Radomsky, A.; Sookman, D.; Taylor, S.; Wilhelm, S. (2004). A critical evaluation of obsessive-compulsive disorder subtypes: symptoms versus mechanisms. Clinical Psychology Review, 24(3): pp. 283 – 313.
Rhéaume, J.; Freeston, M.H.; Dugas, M.J.; Letarte, H.; Ladouceur, R. (1995). Perfectionism, responsibility and Obsessive-Compulsive symptoms. Behaviour Research and Therapy 33(7): pp. 785 – 794.

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