Miedo a la oscuridad en niños

Miedo a la oscuridad en niños

El miedo a la oscuridad es un fenómeno relativamente común entre niños y niñas, incluso cuando ya se aproximan a la adolescencia. En ocasiones, su grado de temor a la falta de luz puede hacer que sientan malestar con frecuencia, pero afortunadamente los casos en los que esto daña de forma significativa su calidad de vida son mucho menos frecuentes.

En cualquier caso, no tenemos por qué asumir que los pequeños no tienen más remedio que soportar sin más ese malestar; existen medidas que podemos adoptar para ayudarles a superar el miedo a la oscuridad.

El miedo a la oscuridad en los niños y niñas: un problema frecuente

El miedo a la oscuridad puede darse en prácticamente cualquier edad, pero es en la infancia donde se hace ver más, dado que por un lado los pequeños tienen una mayor propensión a buscar la compañía, seguridad y ayuda de los mayores, y por el otro expresan de una manera más directa sus emociones.

Ahora bien, evidentemente no hay una causa racional que lleve a los más jóvenes a temerle a la oscuridad: son perfectamente capaces de adoptar las mismas estrategias que los adultos para moverse por sitios en los que hay poca luz, si es que el temor no supone un obstáculo en ese proceso de aprendizaje. Así pues, ¿a qué se debe esta mayor propensión a intentar evitar la oscuridad en muchos de ellos?

 

Posibles causas de este temor

Estos son motivos por los que puede surgir el miedo a la oscuridad en niños.

1. Pensamiento mágico

Todos los niños y niñas en general son propensos al pensamiento mágico, en el que propiedades psicológicas e intencionales propias de los seres humanos son atribuidas a objetos, entornos y animales. Se trata de una consecuencia de no conocer bien los límites de lo que puede ser considerado “mental”, es decir, aquello que puede albergar una mente.

Esto hace que puedan tenerle miedo a muchos elementos que les rodean, al ser posible, para ellos, que determinados elementos que les rodean estén “embrujados” y les puedan atacar.

Aunque se trate de un estilo de pensamiento irracional desde la perspectiva adulta, es totalmente normal cuando se da en niños y niñas siempre que no dañe significativamente su calidad de vida o los exponga a situaciones peligrosas.

2. Experiencias desagradables o traumáticas

El hecho de haber experimentado vivencias desagradables relacionadas con la oscuridad puede hacer que, por un proceso de condicionamiento, el niño o niña no quiera volver a pasar por eso. Por ejemplo, puede ocurrir al haber chocado con una esquina haciéndose mucho daño.

3. Escotofobia

En casos extremos de miedo a la oscuridad, puede considerarse que el niño o niña ha desarrollado escotofobia, un tipo de trastorno de ansiedad independiente de la edad. Se trata de un tipo de fobia en el que el simple hecho de exponernos a entornos oscuro hace que se desencadene una rápida subida del nivel de ansiedad, que puede llegar a ser considerada una crisis debido a que la persona pierde el control de la situación.

La diferencia entre la escotofobia y el miedo a la oscuridad “convencional” es que con el primero se dan síntomas de tipo claramente ansioso y que surgen en cuestión de pocos segundos, haciendo que la persona sienta la necesidad irrefrenable de salir del lugar oscuro.

4. Sentimientos de falta de capacidad para moverse sin chocar

Siendo que los pequeños necesitan una mayor protección y además saben que necesitan esa protección, resulta más fácil que busquen la compañía de los adultos para moverse por lugares con poca luz, al confiar en la experiencia de estos.

5. Cultura de la sobreprotección

Por otro lado, muchos padres y madres intentan por todos los medios que sus hijos no tengan que afrontar ninguna situación incómoda o desagradable, lo cual no facilita que los pequeños alcancen metas de madurez emocional como el hecho de dejar de temerle a la oscuridad.

¿Qué hacer?

Estos son algunos consejos acerca de qué hacer ante el miedo a la oscuridad en niños y niñas.

1. Evita ridiculizar sus miedos

Para ti pueden parecer miedos injustificados, pero para superar ese problema, hay que partir de la aceptación. Hacer ver que si se critica o se opta por las burlas el problema desaparecerá resulta poco ajustado a la realidad.

2. Ayúdale a ir afrontando sus miedos

La única manera de superar el miedo a la oscuridad es afrontar esa clase de situaciones e ir habituándose a ellas, sin ceder a las ganas de huir. Puedes empezar ayudándole a permanecer unos minutos en una zona algo demasiado oscura para sus estándares, para luego ir elevando el nivel de dificultad.

3. Anímale a que lleve un diario con sus progresos

Si puede ir anotando sus pequeñas victorias ante el miedo a la oscuridad, la experiencia será más satisfactoria.

4. En Caso de necesidad, opta por los servicios de psicoterapia

Los psicólogos tenemos mucha experiencia tratando esos problemas de ansiedad.

 

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Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association (1994). Diagnostic and statistical manual of mental disorders, 4ª edición. Washington: APA.
Marks, I.M. (1987). Fears, phobias and rituals. New York: Oxford University Press.

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