Personas reactivas: estos rasgos las caracterizan

personas reactivas

A la hora de impulsar proyectos, ya sean personales o profesionales, la actitud es muy importante. Y es que la disposición con la que afrontamos las tareas influye mucho en toda la cadena de pasos que recorreremos para llegar a la meta, e incluso en la manera en la que definiremos esa meta.

Es por eso que muchas veces los psicólogos organizacionales o del ámbito clínico distinguimos entre la reactividad y la proactividad, dos maneras muy diferentes de interactuar con el entorno y con los retos que este nos depara.

En este artículo veremos cuál es el perfil típico de las personas reactivas, con algunos ejemplos.

Diferencias entre las personas reactivas y las personas proactivas

No existe un solo criterio para establecer una definición de lo que significa tender a la reactividad o a la proactividad, sino un grupo de estos. Sin embargo, resumiendo, podemos decir que las personas reactivas son aquellas que al detectar un problema o reto, permanecen a la espera para ver si otros eventos del entorno dan pistas acerca de lo que hay que hacer, mientras que las personas proactivas se lanzan desde un principio a la tarea de intentar resolver ese problema con los medios en los que disponen en ese momento.

Así pues, la proactividad se relaciona con la voluntad de tomar el control de la situación, mientras que la reactividad implica un componente de evitación, es decir, intentar crear una situación en la que no sea necesario enfrentarse a cierto hecho, o en la que sea posible enfrentarse a este solo parcialmente, facilitando que otras personas u eventos intermedien.

Esto es así porque ven el entorno como un medio en el que la única manera de evitar que las cosas malas ocurran consiste en adoptar una actitud pasiva; en ese sentido “reaccionan” al ver problemas, pero no intentan alterar activamente el entorno, solo se reacomodan ellas como personas individuales para que el riesgo de que las cosas salgan mal pase de largo.

Dicho en una palabra, en las personas reactivas hay falta de iniciativa, mientras que ocurre lo contrario en el caso de las proactivas.

Características de las personas reactivas

Estos son los principales rasgos de las personas reactivas y que pueden ser observadas tanto en el ámbito profesional como en las relaciones personales y otros aspectos privados de su vida.

1. No piensan más allá de la meta

Las personas reactivas pueden ser muy creativas en otros aspectos de la vida, pero en aquellos en los que ellas no controlan aquello que hay que hacer (por ejemplo, en un puesto de trabajo como asalariado), no piensan más allá de lo que técnicamente deben hacer.

Esto hace que, aunque tengan la inteligencia para hallar nuevas soluciones a un problema, no realicen propuestas a sus superiores para cambiar determinadas cosas acerca de la manera de enfocar el problema a resolver.

2. Tienen menos asertividad

En comparación con las personas proactivas, las personas reactivas muestran una cierta falta de asertividad. Esto significa que tienen más problemas para atreverse a decir lo que piensan en algunas situaciones en las que hacerlo sería pertinente o incluso necesario, simplemente porque hacer eso conlleva el riesgo de incomodar al interlocutor.

Así pues, ante la duda, prefieren no crear situaciones que puedan salirse de lo protocolario y no causar estridencias.

 

3. Tienden a la falta de comunicación al detectar problemas

Es muy típico que las personas reactivas detecten que algo no va bien y que sin embargo no lo comuniquen hasta que el problema ha crecido mucho y resulta muy evidente. Esto se debe a que a la hora de valorar si algo va bien o no, dan mucha importancia a las normas y a las instrucciones formales, y no tanto a sus propias ideas e impresiones acerca de lo que está ocurriendo.

Por ejemplo, si una persona reactiva tiene instrucciones de repartir comida y a la vez se da cuenta de que otra parte del equipo empieza a retirar poco a poco los alimentos para almacenarlos en otra habitación, será menos probable que informen de este problema de coordinación.

4. No muestran predisposición al liderazgo

Como consecuencia de lo anterior, las personas reactivas no tienen una predisposición natural a liderar grupos de trabajo y coordinación, a no ser que estos tengan que ver con áreas que dominan muy bien y en las que se sienten sobradamente capacitadas.

5. Tienden a la evitación del conflicto en las relaciones

Al detectar posibles fuentes de conflicto, las personas reactivas reacomodan su actitud y su manera de expresar sus ideas, para no generar discusiones o enfrentamientos directos. Dicho de otro modo, dan por supuesto que si no ocultan lo que piensan, el choque de trenes ocurrirá. Esto se nota en las relaciones amorosas, en las que los problemas no resueltos pueden llegar a cronificarse por no haber sido atendidos a tiempo.

 

¿Es posible ser más proactivo?

Sí, se puede pasar de ser una persona reactiva a ser una persona proactiva, no es algo inalterable o marcado a fuego en el cerebro. Para ello es recomendable contar con la ayuda de psicólogos, que proponen un programa de cambio de hábitos y de maneras de pensar y de sentir a través de terapia.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

Referencias bibliográficas:

O’Donohue, W. (2003). “Psychological skills training: Issues and controversies”. The Behavior Analyst Today. J.D. Cautilli. 4 (3): 331 – 335.
Chan, K., & Drasgow, F. (2001). Toward a theory of individual differences and leadership: Understanding the motivation to lead. Journal of Applied Psychology, 86(3): pp. 481 – 498.

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