¿Por qué algunas personas prefieren estar solas?

¿Por qué algunas personas prefieren estar solas?

¿Por qué algunas personas prefieren estar solas?. El hábito de comunicarnos con los demás, llegar a acuerdos y en general interactuar con el resto de seres humanos de la sociedad es una de las características de nuestra especie. Por eso, a veces puede sorprender comprobar que algunas personas prefieren pasar su tiempo libre sin apenas cruzar palabra con los demás, o aislándose.

Si bien no hay que olvidar que cada caso es único, aquí veremos algunas de las causas más habituales por las que algunas personas prefieren estar solas.

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Causas frecuentes por las que algunas personas prefieren estar solas

Algunos de los desencadenantes que llevan a las personas a aislarse socialmente son los siguientes.

1. Mala gestión del tiempo

Por desgracia, muchas personas prefieren dedicar más bien poco tiempo a relacionarse con los demás por el simple hecho de que no tienen tiempo, debido a una acumulación de trabajo que acapara la mayor parte de sus horas de la semana. Es relativamente habitual que quienes experimentan desgaste psicológico a causa de la carga laboral o una mala planificación del tiempo dedicado a este prefieran aprovechar su tiempo libre para descansar. No hay que olvidar que socializar consume bastante energía.

2. Patrones de personalidad

La personalidad es uno de los aspectos más estables que definen los patrones de comportamiento de cada ser humano. Existen diferentes maneras de clasificar los tipos de personalidad, pero el más robusto y aceptado por la comunidad científica es el Modelo de los Cinco Grandes, que se llama así por proponer cinco factores de personalidad que sirven como criterios para describir la manera de comportarse de los individuos. Estos factores de personalidad son los siguientes: Neuroticismo, Amabilidad, Extraversión/Introversión, Apertura a la experiencia y Conciencia.

A la hora de entender por qué algunas personas prefieren estar solas, hay dos de estos factores de personalidad que resultan especialmente relevantes: Extraversión/Introversión, por un lado, y Neuroticismo, por el otro.

Las personas con un elevado nivel de Neuroticismo tienen más dificultades para gestionar adecuadamente las emociones dolorosas y las situaciones de la vida que generan frustración, y por lo general, estadísticamente tienen más probabilidades de desarrollar trastornos psicológicos. Lamentablemente, no podemos obviar que muchas de las personas que se aislan lo hacen porque ven la interacción con los demás como algo que les trae problemas o les expone a peligros debido a su situación vulnerable dada por la presencia de psicopatologías. Es por eso, entre otras cosas, que es importante concienciar acerca de los temas relacionados con los problemas de salud mental.

Por otro lado, las personas que tienden a la introversión son más propensas a no necesitar interactuar tanto con los demás, y pueden pasar mucho tiempo solas o, directamente, preferir pasar mucho tiempo apartadas de los demás. Las personas que desarrollan aficiones solitarias que absorben todo su tiempo tienden a mostrar un alto nivel de introversión. Eso sí, hay que tener en cuenta que la introversión no es sinónimo de timidez.

Ser una persona muy introvertida no tiene por qué significar que odien a los demás o que tengan problemas psicológicos; simplemente, es algo causado por su tendencia a encontrar elementos estimulantes en su propia imaginación y recuerdos, o directamente en el hecho de observar lo que pasa a su alrededor, sin apenas interactuar con ello.

 

3. Presiones por parte de los demás

Tampoco se puede pasar por alto que a veces, detrás de casos extremos de soledad que aparentemente es elegida por quien se somete a ella, hay presiones por parte de terceras personas, es decir, un sentimiento de obligación a no relacionarse con los demás. Por ejemplo, ocurre en muchas relaciones de maltrato, en las que los celos llevan a una de las personas involucradas en la relación de pareja a imponer límites a la vida social de la otra. También se da en estructuras familiares en las que existe un elevado nivel de conservadurismo y se le da mucha importancia a valores de origen religioso, especialmente en el caso de las mujeres, que en muchas sociedades son reducidas a seres hechos para mantenerse apartadas del mundo exterior hasta el momento de su boda.

4. Fobia social

La fobia social tiene, como uno de sus síntomas característicos, la tendencia a evitar entrar en contacto con los demás, sobre todo en lo relativo a personas a las que no se conoce o con las que no se ha hablado mucho y no hay confianza. Quienes desarrollan este trastorno de ansiedad sienten miedo ante la idea de quedar muy mal ante los demás, o ser ridiculizados.

 

5. Problemas de salud severos

Existe una amplia variedad de problemas de salud que predisponen a las personas a desarrollar formas muy extremas de relacionarse con los demás: o buscar el aislamiento casi absoluto, o buscar el apoyo constante de los demás. En estos casos es complicado generalizar, y no hay que olvidar que maneras extremas de vivir dan lugar, muchas veces, a formas relativamente anómalas de interactuar con los demás, debido a las circunstancias. En todo caso, cada individuo es único.

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Referencias bibliográficas:

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Hawkley, Louise C; Cacioppo, John T (2003). Loneliness and pathways to disease. Brain, Behavior, and Immunity, 17(1): pp. 98 – 105.
Matthews, G.; Deary, I.J.; Whiteman, M.C. (2003). Personality Traits. Cambridge: Cambridge University Press.

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