Los 5 problemas de conducta más frecuentes en adolescentes

Laura Palomares

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Los 5 problemas de conducta más frecuentes en adolescentes. La adolescencia es la etapa de la vida del autodescubrimiento por excelencia; en esta edad, los jóvenes van aprendiendo a conocer sus facetas y adoptan una actitud experimental para expresar lo que sienten y su manera de pensar.

Sin embargo, esta dinámica de comportamiento tiene tanto cualidades positivas como potencialmente negativas; es por ello que muchas personas asumen que la adolescencia es una fase vital vinculada al malestar, a las fuertes inseguridades y a la baja autoestima, aunque en realidad no tiene por qué ser así. Y esta predisposición a pasar por una época emocionalmente “turbulenta” puede plasmarse en algunos patrones de comportamiento problemáticos ante los que debemos estar prevenidos como padres y madres.

Por ello, en este artículo haremos un repaso a los problemas de conducta más frecuentes en la adolescencia (que no tienen por qué surgir en el modo de comportarse de cada adolescente, sino que expresan tendencias generales).

Nuestra Terapia para Adolescentes

Los 5 problemas de conducta más frecuentes en adolescentes

A partir de nuestra experiencia atendiendo tanto a jóvenes y adolescentes como a familias, hemos observado que los problemas de conducta más frecuentes en la adolescencia son los siguientes.

1. Ganas de llamar la atención hasta en punto de asumir demasiados riesgos

Los adolescentes suelen valorar mucho la posibilidad de ganarse la atención de los demás haciendo algo que les sirva para ganar el respeto del resto de jóvenes, y es por ello que a menudo harán actividades arriesgadas únicamente con este propósito (algo especialmente común en los varones, no tanto en ellas). Además, en una época en la que el uso de redes sociales se ha popularizado mucho, se ha llegado a otro nivel de competición por los “likes” y los vídeos con muchas visitas: no es raro ver a jóvenes acercándose al borde de un precipicio o escalando estructuras simplemente para hacerse una selfie que muestre su “proeza”.

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2. Interés por las drogas

Lamentablemente, el mundo de las drogas es una realidad cada vez más presente en muchos de los entornos sociales de los adolescentes.

Se trata de algo alimentado por sus ganas de parecer adultos y por su tendencia a infravalorar los riesgos de sus conductas, así como su falta de recursos para hacer frente a la impulsividad. En algunos casos, se llega a tomar drogas simplemente por miedo a ser rechazados por un grupo en el que la mayoría bebe alcohol o fuma. Es decir, constituye en ocasiones una herramienta más de socialización que los jóvenes han normalizado y que les puede llevar a desarrollar adicciones siendo aún menores de edad, en una época en la que su cerebro aún está formándose.

Este inicio del interés por las drogas se debe a que el adolescente aún no es capaz de comprender las implicaciones reales que tiene dicho consumo en su salud, y también a que no es capaz de concebir las consecuencias de sus actos a largo plazo.

3. Desinterés por las dinámicas familiares

Durante la adolescencia, los padres dejan de ser los máximos referentes que eran en la infancia, y en la nueva etapa lo son sus compañeros de clase, sus amigos de los fines de semana y de similar edad, y los cantantes, actores famosos o deportistas conocidos, así como influencers en general.

Nótese cómo casi todas estas figuras importantes para el adolescente son casi siempre gente muy joven; en la adolescencia, no aspiramos a ser como nuestros padres, sino a ser aceptados por un grupo de iguales en el que nos queremos sentir incluidos y que engloba chicos y chicas de nuestra edad o a poder ser de edad algo superior (se suele ver con menos entusiasmo la posibilidad de juntarse con chicos ligeramente más pequeños).

Esto motiva un desinterés por todo lo que tenga que ver con la propia familia, actividades familiares, tareas de ocio en común y en general todo aquello que implique una relación con los miembros de la familia, lo cual causa malestar en los padres y mares, acostumbrados a compartir momentos ilusionantes en familia durante la etapa en la que tenían un niño pequeño.

4. Tendencia a mentir muy a menudo

Prácticamente todo el mundo miente en su vida diaria, pero en la adolescencia es una práctica relativamente habitual y que suele ser utilizada para encubrir actitudes problemáticas o incluso las propias inseguridades del/la joven.

Aunque no sea un fenómeno compartido por todos los adolescentes, en algunas ocasiones es común que el adolescente adopte una modalidad de relación social basada en la mentira recurrente hacia padres o figuras de autoridad.

Este fenómeno se explica en parte por un intento de desarrollar una personalidad propia e independiente de los padres y por una tendencia a ruptura de normas (que son vistas como imposiciones por parte de una generación que los adolescentes no aspiran a imitar) y a ir en contra de las figuras de orden y autoridad; y en parte, también tiene que ver con la búsqueda de privacidad que intentan buscar de manera insistente en esta edad (algo que no hacían tanto durante las etapas anteriores, en la infancia).

5. Explosiones de ira y comportamiento violento

Los adolescentes no tienen tantos recursos para modular sus emociones, y a veces, solo son capaces de expresar su malestar mediante la violencia física y verbal; ni siquiera se plantean discutir y expresar su disconformidad a través del diálogo asertivo, porque lograr hacer eso implica un conjunto de aptitudes algo complejas para su nivel de desarrollo (y para las cuales suele necesario disponer de la ayuda de los padres y/o de los educadores y terapeutas). En casos así es importante recurrir a la psicoterapia infantojuvenil cuanto antes, para evitar problemas graves relacionados con el acoso escolar, la tendencia a provocar accidentes, el consumo de drogas, etc.

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Referencias bibliográficas:

Arnett J.J. (2007). Emerging Adulthood: What Is It, and What Is It Good For?. Child Development Perspectives. 1 (2): 68 – 73. Los problemas de conducta  en adolescentes

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