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Los 19 problemas de pareja más comunes con ejemplos y soluciones

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Como en todos los ámbitos de la vida, las relaciones amorosas no solo se caracterizan por los momentos de alegría; también hay espacio para el conflicto y para todas las emociones relacionadas con el aislamiento y la hostilidad. A lo largo de este artículo veremos cuáles son los problemas más comunes en las relaciones de pareja, situaciones en las que o bien existe resentimiento y enfado por parte de uno o ambos miembros de la pareja, o bien la mala gestión de las expectativas, de la convivencia o de la comunicación desgastan el vínculo amoroso.

Los 9 problemas de pareja más comunes y sus soluciones

Al contrario de lo que se suele pensar, los problemas más comunes en las relaciones de pareja no solo tienen que ver con las discusiones y los estallidos de ira. A veces, se manifiestan de una manera mucho más sutil y complicada de detectar, a través de hábitos que incluso pueden ser asumidos como algo natural, quedando normalizados.

Como el primer paso antes de poner solución a estas situaciones es reconocer los síntomas de que algo no va bien en la relación, en estas líneas encontrarás un resumen de los problemas en las relaciones de pareja que acostumbran a manifestarse de una manera más frecuente en las sesiones de terapia de pareja.

Así pues, pasemos a ver cuáles son esos principales motivos por los que pueden surgir problemas en una relación de pareja.

1. Celos

Los celos pueden ser uno de los principales motivos de desconfianza y mala comunicación dentro de una relación de pareja, y en ocasiones incluso propician que no se respete la privacidad del otro, algo que sería grave incluso si no existiese un vínculo afectivo fuerte con esa persona.

Además, es muy frecuente que los celos solo sean experimentados por uno de los miembros de la pareja, algo que puede generar sensación de aislamiento y falta de intimidad en la relación, si bien cuando ambas personas son celosas la situación es aún peor.

Normalmente, los celos tienen que ver con los problemas de autoestima y con una serie de creencias disfuncionales acerca de cómo funcionan las relaciones de pareja, las cuales pueden generar otros problemas más allá de este.

2. Comunicación pasivo-agresiva y uso de la culpabilidad

Este problema tiene que ver con una fórmula de comunicación disfuncional, en la que una persona deja implícito que la otra tiene motivos para sentirse culpable, pero sin llegar a explicar del todo por qué. De esta manera, ante la ambigüedad y falta de comunicación, la otra persona siente que efectivamente ha hecho algo mal, y se siente culpable sin saber muy bien qué es exactamente el comportamiento que debería corregir.

Además, como este estilo de gestión del conflicto evita tratar el tema de fondo que ha llevado a uno de los miembros de la pareja a estar enfadada, es fácil que nunca se creen las situaciones de comunicación necesarias para evitar que los conflictos sigan produciéndose.

3. Falta de tiempo juntos

Este es uno de los problemas más frecuentes en las relaciones de pareja, y puede adoptar diferentes formas. Por ejemplo, en ciertos casos la falta de tiempo juntos puede consistir en los problemas de conciliación familiar y el exceso de responsabilidades, mientras que en otros se pasa mucho tiempo libre juntos, pero en estos ratos no hay una comunicación significativa y parece que la relación se estanca, como si produjese aburrimiento.

4. Incompatibilidades en la manera de vivir la sexualidad

La sexualidad es otro de los focos importantes de problemas de pareja, y presenta varias particularidades que pueden hacer que ni siquiera se intente arreglar esta clase de malestar.

Por un lado, el sexo es frecuentemente un tema tabú incluso entre quienes son pareja, y por el otro, existe el miedo a exponer las propias vulnerabilidades (o, al menos, aquello que es percibido como una vulnerabilidad de uno mismo) o a hacer que la otra persona se sienta mal.

Varios de los problemas más comunes relacionados con esto son la diferencia entre la libido de una persona y la libido de la otra, la falta de conocimiento sobre lo que le gusta al otro, y el miedo a decir lo que nos gusta a nosotros.

Las discordancias en cuanto a gustos y preferencias en las relaciones íntimas de esta clase pueden tener efectos más allá del dormitorio, expresándose incluso en momentos de conversación en público, en la manera de relacionarse con el otro en cualquier contexto, etc.

5. Falta de un proyecto de vida en común

Las parejas que solo se centran en experimentar el aquí y el ahora suelen sufrir este tipo de problemas tarde o temprano. Se trata de la ausencia de un plan para vivir juntos a largo plazo, algo que genera incertidumbre y discusiones al ver que la otra persona daba por sentado un proyecto de vida que nosotros siempre hemos rechazado, a causa de no haberlo hablado antes.

6. Problemas de convivencia y reparto de responsabilidades

Más allá del amor, los pequeños detalles de la convivencia en el día a día tienen una gran importancia. En este sentido, otro de los problemas de pareja más comunes son las discusiones sobre la asignación de tareas que tienen que ver con el mantenimiento del hogar o con la crianza y cuidado de los hijos, si es que se es padre o madre.

7. Mala comunicación

En las relaciones amorosas, puede darse la paradoja de que la expectativa de poder conocer a la otra persona de un modo que nadie más lo ha hecho nos lleve a asumir demasiadas cosas sobre lo que nuestra pareja siente, quiere o piensa.

No hay que olvidar que las relaciones de pareja existen porque existe un diálogo constante, y que si ese diálogo se interrumpe, la relación estará caminando sobre la nada. Dedicar momentos a hablar y a aclarar malentendidos es primordial, y no hay que asustarse si en el proceso descubrimos que mucho de lo que creíamos sobre ese ser querido resulta ser falso; es natural y esperable que no podamos conocer a la perfección a otro ser humano, por mucho que lo queramos.

8. Desatención

La idea de que se está desatendiendo la vida amorosa también es uno de los conflictos de pareja más habituales, y está vinculado a la desmotivación.

Sin embargo, esto no es tanto una causa de conflicto, como una consecuencia de que hay algo que subyace a esta desatención; es esa causa primaria la verdadera fuente de malestar sobre la que hay que intervenir, y su naturaleza puede variar mucho. Hay que indagar en ello y ver qué se esconde bajo esa aparente indiferencia hacia el amante, el esposo o la esposa.

9. Mala asignación de las tareas

Muchas veces olvidamos que las relaciones de pareja que ya están consolidadas son, además de un vínculo amoroso, una relación de convivencia que se lleva a cabo en términos muy materiales: limpiar la casa, llevar al día la economía doméstica, cocinar, atender a los hijos (si los hay), etc. En muchos casos, la pareja y el reparto de responsabilidades familiares son dos fenómenos indesligables.

Por eso, hay que tener claro que independientemente de la intensidad con la que se ame a alguien, si el reparto de actividades que tienen que ver con el cuidado de la casa o de los hijos no funciona, surgirán frecuentes conflictos de pareja. Abordar el tema de manera directa y llevando a cabo un cálculo de las horas de trabajo doméstico que debe cubrir cada uno es la mejor solución.

10. “Querer que quiera”

Muchas veces no nos vale con que nuestra pareja haga las cosas que le pedimos, o las que nos resultan importantes. A veces también pretendemos que la otra persona le dé la misma importancia a las cosas que nos interesan, y esto nos lleva a quejas del tipo “¡Es que sólo lo haces si te lo pido… si no, te da igual!”. Cuando nos molestamos por tener que pedir las cosas, esta actitud nos impide valorar el hecho de que, en realidad, la mayoría de las veces que expresamos nuestras peticiones lo más probable es que nuestra pareja trate de cumplirlas.

11. Pretender que adivine nuestro pensamiento

Aunque a medida que la relación avanza vamos conociéndonos más, es un error creer que la otra persona debería saber lo que queremos, sentimos o pensamos. Ideas del tipo “Ya debería saberlo” son las que nos conducen a problemas de comunicación típicos como responder con un “Nada” o un “Tú sabrás” cuando nos preguntan si nos pasa algo. Por lo general, compensa repetir las cosas las veces que sea necesario en lugar de callarse y dejar que la frustración se acumule.

12. Esperar que el cariño sea siempre espontáneo

Este error viene del mito de que tanto los gestos de afecto como el sexo tienen que “surgir” o resultarán artificiales. Pero… ¿nos resulta artificial que una persona nos diga “Gracias” cuando está estipulado por una norma social? ¿O valoramos menos un regalo por el hecho de que nos lo hagan en nuestro cumpleaños en lugar de cualquier otro día? Nuestras acciones y gestos están más “programados” dentro de la rutina de lo que pensamos. Tener rutinas como el “Te quiero” de despedida antes de ir a trabajar o el beso de irse a dormir puede ser algo muy especial, y lo bueno es que cada pareja puede establecer una costumbre propia y única.

Igualmente, preguntas como “¿Me das un beso?” o “¿Quieres un abrazo?” pueden enternecer mucho a nuestra pareja y dar más protagonismo al afecto físico en nuestra vida.

13. Dar las cosas por hecho

De la misma manera que nos acostumbramos a no pedir, a no comunicar, también nos olvidamos de valorar y reforzar las cosas que nos gustan. Así, nos pesan mucho las conductas de la otra persona que nos molestan, pero tendemos a pasar por alto los detalles positivos: que haya salido un poco antes de trabajar para estar más tiempo en casa, que prepare la cena, que nos envíe un mensaje de buenos días… Este error también afecta en el sentido contrario, cuando damos por hecho que la otra persona ya conoce las cosas positivas de la relación y por eso no nos molestamos en resaltarlas. Una de las formas más comunes que adopta este error es el no decir “Gracias”, “Te quiero” o cualquier otra expresión de aprecio por pensar que la otra persona “ya lo sabe”.

14. Filtrar lo negativo

Como ya hemos visto, nos pesan más los detalles negativos que los positivos. El filtro negativo nos lleva a quedarnos de manera selectiva con todas aquellas ocasiones en las que nuestra pareja nos ha molestado, decepcionado, etc. Entonces empezamos a desarrollar y verbalizar ideas negativas generalizadas como “Nunca haces lo que te pido” o “No hay manera de que me escuches”. Antes de dejarnos llevar por esta negatividad, es importante sopesar y buscar las excepciones a esos pensamientos.

15. Llevar la cuenta

Este es uno de los errores de pareja más comunes y que debemos aprender a evitar. Cuando discutimos, podemos caer en el error de no discutir por lo que nos molesta en el momento. Discutimos por lo de ahora, más lo de ayer, más lo de la semana pasada. Llevar la cuenta de las faltas en la pareja nos hace guardar rencor, de manera que cuando hacemos una crítica o un comentario llevamos una carga de recuerdos pasados y los usamos como arma arrojadiza. Por eso es importante solucionar las cosas de una en una, en vez de sacar a relucir los trapos sucios cada vez que se toca un tema.

16. “Ceder” en vez de aceptar

Adaptarse a la convivencia requiere un grado de aceptación. Y aceptar significa poder vivir con las cosas que mi pareja hace de manera distinta a como lo haría yo. En cambio, ceder implica tragarse el disgusto de las cosas que nos molestan para no tener una discusión; el problema de esto es que crea acumulación. En lugar de ceder, hemos de preguntarnos si lo que nos molesta en ese momento es algo con lo que podemos vivir sin darle tanta importancia, o si por el contrario necesitamos hablar con nuestra pareja para intentar cambiar algo.

17. Hablar desde el ataque

Hay muchas maneras de hablar agresivamente. No sólo los gritos o insultos son formas agresivas de comunicación. Las indirectas pasivo-agresivas, el sarcasmo o hablar siempre en segunda persona (“Te comportas…”, “Es que tú…”) también son ataques a evitar si buscamos una comunicación efectiva.

18. Castigar

Ante el enfado, en lugar de hablar directamente es posible que caigamos en la trampa de usar castigos. Por pensar que “no se lo merece” o para “que se fastidie”, podemos llevar a cabo conductas pasivo-agresivas que van desde no hacer cena para la otra persona hasta darle el trato del silencio, pasando por utilizar el sexo como moneda de cambio. Podemos hacerlo con la intención de que así “se dé cuenta de una vez”, pero lo único que conseguiremos será crear más distancia y rabia.

19. No respetar lo individual

Aunque la mayoría de los errores que hemos visto tienden a crear distancia, irse al otro extremo también puede ser perjudicial. Compartir intereses es maravilloso, pero sin caer en el mito de que “hay que hacerlo todo juntos” o que “si te apetece pasar tiempo con otras personas sin tu pareja es que algo va mal”. El tiempo y las actividades en pareja son fundamentales en la relación, pero para que sea sostenible es igualmente importante que haya momentos y cosas reservadas para cada miembro en privado.

¿Qué hacer para solucionar los problemas de pareja?

Ahora ya hemos visto un desglose de los problemas más comunes que afectan a la vida en común de matrimonios y personas que mantienen una relación de noviazgo, pero falta ver lo más importante: qué hacer al respecto para que el amor no se vea dañado por este desgaste? Veamos algunas ideas clave.

1. Comprometerse a dialogar en caso de conflicto

Es importante que, en un momento en el que no se está discutiendo, ambas personas involucradas en la relación se comprometan a seguir un protocolo de diálogo en los momentos en los que surge una discusión acalorada. Es decir, concretar un plan de acción cuando esto ocurra, una serie de acciones en cooperación que tenga como único objetivo crear un contexto de comunicación y crítica constructiva donde antes solo había reproches y acusaciones.

Por ejemplo, uno de estos protocolos puede ser dejar pasar unos minutos para que se calmen los ánimos, y luego sentarse y respetar a rajatabla los turnos de palabra, expresándose de la manera más neutral posible y sin usar acusaciones.

2. Acordar pasar más tiempo juntos

No se trata solo de estar cerca del otro, sino de pasar tiempo de calidad juntos. Muchas veces, los problemas de comunicación se resuelven al involucrarnos en situaciones agradables en las que la intimidad facilita la expresión de emociones y de opiniones.

3. Dejar claros los objetivos de cada uno

Esto es fundamental para resolver uno de los problemas más comunes en las relaciones amorosas de pareja: la discordancia entre las expectativas de uno y otro. Concretar qué es lo que esperamos de la relación y del otro, y qué es lo que uno mismo puede aportar, es necesario para crear planes de futuro que consoliden una relación a largo plazo.

4. Acudir a terapia de pareja para solucionar los problemas de pareja

Muchas veces, es demasiado difícil resolver los problemas de pareja sin contar con ayuda profesional. Asistir a sesiones de terapia de pareja no solo supone contar con un espacio de comunicación honesta en el que es posible expresarse sin estar constantemente a la defensiva; además, los psicólogos que ofrecen este servicio especializado ayudan a desarrollar habilidades comunicativas y de gestión de las emociones muy útiles, y cuyo impacto se nota tanto en la vida amorosa como más allá de esta.

Cómo se tratan los problemas de pareja por discusiones en terapia de pareja

Estas son las principales áreas de intervención en terapia de pareja para ayudar a las personas a gestionar mejor las discusiones y a prevenir la aparición de aquellas que no aportan nada.

1. Apoyo psicológico en los procesos de reparación de daños

A veces, la propensión a discutir se debe a que hay un sentimiento de agravio que no ha sido resuelto. En terapia de pareja se trabaja para identificar esta clase de origen del conflicto, ayudar a ambas partes a comprender el punto de vista de la otra, y finalmente se guía a quien ha cometido una acción injusta para que pueda reparar los daños causados en la medida de lo posible y así demostrar su buena voluntad y su compromiso con la relación.

2. Entrenamiento en la gestión de la ira

Este tipo de trabajo en la modulación de las emociones se centra más en el individuo, pero igualmente tiene mucho que ver con la vida en pareja. Permite no ceder a los impulsos que invitan a caer en la tentación de luchar por tener razón en vez de contrastar puntos de vista para llegar a un punto de acuerdo.

3. Gestión de los tiempos para discutir

Otra de las claves para manejar bien los conflictos en las relaciones de pareja consiste en saber cuándo es adecuado discutir y cuándo no. Esto implica desarrollar habilidades de autoconocimiento y de inteligencia emocional, de manera que las personas no se enzarcen en discusiones cuando notan que ya venían agotadas mentalmente de antes o se encuentran en una situación de vulnerabilidad de algún tipo (por haber estado trabajando duramente, por tener dolor de cabeza, etc.).

4. Comprensión del modo en el que el contexto influye en la comunicación

A la hora de gestionar las discusiones o incluso de prevenir aquellas que son innecesarias, es importante saber que el contexto modifica el significado de las palabras y las implicaciones de lo que se dice. Por ejemplo, dependiendo de cuál sea la situación económica o laboral de cada uno, una frase puede ser interpretada como una amenaza si se interpreta como una reafirmación de relaciones de poder desiguales (véase por ejemplo el caso habitual del ama de casa que no trabaja de manera remunerada y el marido que se encarga de traer el dinero a casa).

5. Paso de la crítica a la persona a la crítica a las acciones

Muchas discusiones se enquistan porque en vez de criticar aquellas acciones con las que uno/a no está de acuerdo, se ataca a la persona, como si esos patrones de conducta percibidos como problemáticos fueran parte de su esencia. Este tipo de discusiones no aportan nada porque más allá de mostrar disconformidad con algo, se insinúa que no existe la posibilidad de cambiar lo que ocurre, de solucionar el problema, ya que esa persona estaría “destinada” a comportarse así. Por ello, es una manera de comunicar críticas que solo sirve para frustrar a ambas partes y para generar malestar e inseguridades.

¿Son los malos tratos un problema de pareja?

Los malos tratos y todo lo que llevan asociados, como la violencia física y verbal, solo pueden ser considerados un problema de pareja en el sentido de que se producen en ese ámbito.

Sin embargo, a diferencia de los que hemos visto hasta ahora, en el caso del maltrato el problema no son los daños producidos al vínculo amoroso en sí, sino los daños producidos en la víctima. Por eso, cuando se da este fenómeno, el objetivo para solucionar la situación pasa necesariamente por terminar con la relación.

¿Tienes problemas de pareja? ¿Buscas asistencia psicológica profesional?

Si estás en la búsqueda de asistencia psicológica, tanto para atención individual como en terapia de pareja, no dudes en contactarnos. En Avance Psicólogos, contamos con más de veinte años de trayectoria brindando servicios psicológicos integrales. Nuestro enfoque abarca terapia familiar y de pareja, psicoterapia personalizada, psiquiatría, neuropsicología, logopedia y coaching. Nuestra sede se encuentra en el barrio de Goya en Madrid y ofrecemos la opción de sesiones virtuales a través de videollamada.

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Referencias bibliográficas:

Christensen, A., Atkins, D.C., Yi, J., Baucom, D.H. y George, W.H. (2006). Couple and individual adjustment for 2 years following a randomized clinical trial comparing traditional versus integrative behavioral couple therapy.J Consult Clin Psychol. 74(6):1180 – 1191.
Sternberg, J. (1997). “Satisfaction in close relationships”, Guilford Press.

Atkinson, B.J. (2005). Emotional intelligence in couples therapy: Advances from neurobiology and the science of intimate relationships. W W Norton & Co.

Harvey, J. H., Ormarzu, J. (1997). “Minding the close relationship”. Personality and Social Psychology Review. 1: pp. 223 – 239.

Shackelford, V.A.; Michalski, R.L. (2004). Romantic jealousy in early adulthood and in later life. Human Nature. 15 (3): 283 – 300.

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autora del artículo

Laura Palomares Pérez

PSICÓLOGA - SEXÓLOGA COLEGIADA M-15270

Laura Palomares (Madrid, 1973) se licenció en Psicología en la por la UAM, funda y forma parte de Avance Psicólogos desde el año 1999. Amplía su formación en los siguientes ámbitos de la psicología: Título de Formadora en Sexología por el Instituto de Ciencias Sexológicas (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henarés. Master en Sexología por el Instituto de Sexología de Madrid (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henares. Prácticum en la Sociedad Sexológica de Madrid-Fundación SEXPOL. Título de Especialista en Terapia Gestalt, por la Fundación Laureano Cuesta en la Universidad de Comillas. Especialista en Terapia de Pareja, por el Centro Psicológico Dr. De Francisco. Diploma en Técnicas de Integración Cerebral (TIC), por el Centro de Terapias de Avanzadas. Tras 25 años de experiencia como psicoterapeuta, ahora colabora como divulgadora para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.

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2 comentarios en “Los 19 problemas de pareja más comunes con ejemplos y soluciones”

  1. Hola Muna,

    La frecuencia ideal de encuentros con la pareja varía según las necesidades y dinámicas de cada relación. Lo más importante es mantener una comunicación abierta y sincera para establecer un ritmo que funcione para ambos. Algunas parejas se benefician de verse diariamente, mientras que otras encuentran un equilibrio con encuentros menos frecuentes pero significativos. Lo esencial es asegurarse de dedicar tiempo de calidad juntos, donde puedan conectarse, comunicarse y apoyarse mutuamente.

    Un saludo y mucha suerte!

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