¿Qué es la regulación emocional y cómo podemos potenciarla?

Laura Palomares

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La regulación emocional es uno de los aspectos clave para mantener un buen nivel de bienestar y para mantener relaciones personales saludables. Además, se trata de una capacidad que puede ser entrenada y mejorada a través de la experiencia, dado que evoluciona con el tiempo.

En este artículo veremos en qué consiste y qué podemos hacer para mejorar la regulación emocional en diferentes ámbitos de la vida.

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¿Qué es la regulación emocional?

La regulación emocional es el proceso por el cual aplicamos estrategias para modular nuestra gestión y expresión de emociones, a través de acciones deliberadas que realizamos para adaptarnos mejor a las circunstancias en favor de metas a medio y largo plazo. Así, implica ir más allá del cortoplacismo al que nos llevan ciertos impulsos y deseos, y hacer que las emociones no nos generen problemas innecesarios, maximizando las probabilidades de que nos pongan las cosas más fáciles o jueguen en nuestro favor.

Como la regulación emocional tiene que ver con no dejar que todas nuestras emociones sean expresadas de manera espontánea y sin pensar en las consecuencias que eso traerá, lo bien o lo mal que lo hagamos dependerá de nuestra capacidad para incluir lo que sentimos en nuestros planes y en nuestro respeto a los intereses y los derechos de los demás. Por ello, esta es una aptitud que madura con el tiempo y que florece definitivamente de la edad adulta, dado que en la infancia y en la adolescencia nuestro cerebro o está tan preparado para limitar la influencia que el sistema límbico (la parte del sistema nervioso de la que emergen las emociones) tiene de nuestra conducta.

Principales ámbitos de la regulación emocional

Estas son las funciones más importantes que realiza la regulación emocional en nuestras vidas:

  • Mantenimiento de relaciones sociales estables en las que las peleas y momentos de enfrentamiento queden minimizados.
  • Realización de proyectos a medio y largo plazo que impliquen realizar sacrificios a corto plazo.
  • Gestión adecuada del estrés, la tristeza y la ansiedad, sin dar lugar a dinámicas psicopatológicas.
  • Aprovechamiento del potencial movilizador de las emociones para que nos ayuden a lograr objetivos, formando parte de nuestra motivación.

 

Estrategias sencillas para potenciar la regulación emocional

Aprender a desarrollar la regulación emocional no es tarea sencilla, ya que incluye muchas variables y depende de las circunstancias en las que viva cada persona; por eso, para lograrlo de manera rápida y eficaz, lo más útil es acudir a psicoterapia. Pero más allá de la consulta del psicólogo, hay algunos hábitos que pueden ayudar a lograr este objetivo. Aquí puedes encontrarlos resumidos.

1. Lleva a cabo un diario de emociones

En este diario puedes ir anotando lo que sientes en los momentos más intensos emocionalmente del día, indicando en cada momento lugar, fecha y hora. Lo mejor es que lo hagas en una pequeña libreta que puedas llevar contigo, para que no se te olvide lo que pasó por tu cabeza de esas situaciones clave.

Luego, semanalmente, puedes leer lo escrito, detectar patrones generales en tu manera de vivir las emociones, y realizar una interpretación en retrospectiva de lo ocurrido desde una perspectiva más global.

2. No rechaces el apoyo de los demás

Si a tu lado hay personas que se ofrecen a darte apoyo en los momentos difíciles, no rechaces la oportunidad de explicarles cómo te sientes. Esto, al igual que el consejo anterior, ayudará a poner en palabras tus sentimientos y emociones, lo cual es muy útil para superar el malestar e impedir que se transformen en recuerdos excesivamente dolorosos o pensamientos intrusivos.

3. Lleva una vida sana

Si no te cuidas, tendrás una capacidad de regulación emocional mucho menor: te costará concentrarte, presentarás una mayor predisposición a la ansiedad, y te faltará energía para centrarte en las metas a medio y largo plazo. Por eso, duerme las horas suficientes (y de manera consistente durante toda la semana), come bien y practica ejercicio con regularidad.

4. Organiza bien tu tiempo y tus tareas

Enfrentarnos a muchos momentos en los que no tenemos claro qué es lo siguiente que debemos hacer lleva a muchas personas a la procrastinación: esa idea de que como no tenemos por qué dedicarnos a nada en concreto durante los próximos minutos u horas, lo podemos dejar para más adelante. Se trata de una manera de realizar las tareas que alimenta el aburrimiento, y a la vez el estrés y la vulnerabilidad a las distracciones que nos ofrecen un alivio momentáneo de esa tensión que sentimos por saber que no estamos dedicando el tiempo a lo que deberíamos.

5. No te obsesiones comparándote con los demás, compárate con tu meta

Si debes compararte con alguien, hazlo con esa versión de tu “Yo” que ya ha alcanzado la meta que aspiras a alcanzar. De este modo no tendrás la misma predisposición a perseguir quimeras, dado que a los demás los puedes idealizar al conocerlos poco, pero a ti mismo es más difícil que te idealices.

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Referencias bibliográficas:

Ekman, P.; Cordaro, D. (2011). What is Meant by Calling Emotions Basic. Emotion Review. 3(4): 364 – 370.

Goleman, D. (1996): Inteligencia emocional. Barcelona, Kairós.

Kircanski, K.; Lieberman, M.D.; Craske, M.G. (2012). Feelings into words: contributions of language to exposure therapy. Psychological Science.

Torre, J.B.; Lieberman, M.D. (2018). Putting feelings into words: Affect labeling as implicit emotion regulation. Emotion Review.

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