Terapia sexológica: ¿cómo funciona exactamente?

Terapia sexológica

La terapia sexológica es una de las herramientas del bienestar físico y psicológico más importantes. De hecho, su capacidad de adaptarse a las necesidades de los pacientes hace que esta propuesta terapéutica no pueda ser considerada una técnica, sino un conjunto de métodos y prácticas muy diversas, mediante las cuales los sexólogos ayudan a las personas a sentirse mejor con su sexualidad. En este artículo veremos qué es y cómo funciona la terapia sexológica, y por qué merece la pena plantearse utilizar este servicio si se tiene algún problema en la manera de vivir el sexo (con o sin pareja).

Nuestra Terapia Sexológica

¿Qué es la terapia sexológica?

El tabú que envuelve la sexualidad ha hecho que, en demasiadas ocasiones, subestimemos la importancia que tiene la manera de experimentar la vida sexual.

Y es que para la gran mayoría de las personas, este fenómeno vinculado con las pasiones y la faceta íntima de cada uno forma parte de la propia identidad, de manera que los problemas sexuales no solo nos afectan al tener sexo, sino que también nos dañan en cualquier otro momento: inseguridades, frustración, baja autoestima, pensamientos catastrofistas sobre la búsqueda de pareja, etc.

La terapia sexológica tiene como objetivo intervenir en ese amplio espectro de maneras de vivir la sexualidad, ayudando a las personas que experimenten algún tipo de problema o malestar en este ámbito de la vida. Por consiguiente, no se centra solo en los aspectos más biológicos y mecánicos de las prácticas sexuales convencionales, sino que va más allá, cubriendo fenómenos como las parafilias, las inseguridades ligadas a una orientación sexual no normativa o a la disforia de género, los problemas de autoestima vinculados al sexo, etc.

Como la terapia sexológica interviene en procesos en los que se conjugan lo biológico, lo psicológico y lo contextual, pertenece a un área de trabajo totalmente interdisciplinar: la sexología, en la que pueden trabajar médicos y psicólogos.

De esta manera, la terapia sexual va más allá de la evaluación médica y la realización de procedimientos quirúrgicos o el uso de medicamentos, los cuales en muchos casos no son necesarios; hace uso de técnicas provenientes del mundo de la psicoterapia, y además proporciona a los pacientes un contexto profesional en el que es posible expresarse sin temor a ser prejuzgados.

¿Para qué problemas y trastornos sexuales sirve?

Normalmente, la terapia sexológica se utiliza o bien como complemento de procedimientos médicos que afectan a las funciones sexuales (para adaptarse a los cambios), o bien para hacer que los síntomas de los trastornos sexuales disminuyan.

Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones, incluso los problemas que aparentemente tienen causas fisiológicas, como la disfunción eréctil o el vaginismo, tienen también raíz psicológica, mientras que otros tienen una vinculación más clara con los procesos mentales, como los miedos e inseguridades relacionadas con el sexo o la propia desnudez.

Dicho esto, algunos de los trastornos sexuales que llevan a la gente a los servicios de la terapia sexológica son los siguientes:

  • Trastorno sexual hipoafectivo
  • Adicciones sexuales
  • Vaginismo
  • Impotencia masculina
  • Eyaculación precoz
  • Dispareunia
  • Fobias vinculadas a la práctica sexual

Herramientas y tratamientos usados en terapia sexual

Para entender cómo funciona la terapia sexológica, veamos un resumen de varias de las prácticas más comunes utilizadas durante las sesiones (aunque hay muchas más).

1. Reestructuración cognitiva

Este procedimiento tiene como objetivo que los pacientes se cuestionen creencias que están muy arraigadas en ellos y que resultan dañinas en su manera de vivir su sexualidad. Por ejemplo, la creencia de que todo el mundo es juzgado como ridículo estando desnudo, o que las mujeres no disfrutan del sexo.

2. Ejercicios de Kegel

Los ejercicios de Kegel sirven para fortalecer una serie de músculos del suelo pélvico, los cuales además de jugar un papel en la contención de la orina en hombres y mujeres, están vinculados a la existencia o no de eyaculación precoz, entre otras alteraciones.

3. Técnicas de relajación

Las técnicas de relajación sirven para gestionar las situaciones de ansiedad que algunas personas sienten al intimar con otras. Además, relajarse permite que se activen los procesos fisiológicos que intervienen en la erección y la lubricación de la vagina.

4. Desensibilización sistemática

Este tipo de prácticas terapéuticas también se utiliza en personas cuyos problemas en lo relativo al sexo están relacionados con la ansiedad, algo muy común en el vaginismo o la disfunción eréctil, por ejemplo.

Consiste en enfrentarse a situaciones temidas sin huir de ellas, a la vez que realiza ejercicios de relajación. De esta manera, se asocia esa fuente de estrés a un contexto de relajación, para terminar experimentando en primera persona cómo con el paso del tiempo nada malo ocurre y la angustia va desapareciendo.

5. Técnica de parada y arranque

La técnica de la parada y arranque sirve para reconocer las sensaciones previas al reflejo orgásmico, y resulta especialmente útil en la terapia sexológica aplicada a los problemas por eyaculación precoz.

6. Psicoeducación

Si bien no es en sí una forma de terapia en el sentido de que no sirve para combatir síntomas concretos, la psicoeducación o charlas informativas son un paso que suele resultar imprescindible, ya que permite que los pacientes comprendan lo que les pasa y cuál será el objetivo de las técnicas utilizadas en la terapia.

Esto es muy importante en un tema como el de la sexualidad, en el que el tabú y la censura hacen que existan muchos mitos y una gran cantidad de desinformación, la cual podría obstaculizar el progreso de la intervención sexológica.

Conclusión: atención profesional para los problemas íntimos

Tal y como hemos visto, la terapia sexológica combina la aproximación profesional y sistemática para intervenir en los problemas sexuales, por un lado, con el trato cercano y el sumo respeto por el punto de vista, los miedos y las inquietudes del paciente, por el otro.

De esta manera, este contexto terapéutico es el momento y el lugar adecuado para contar con la ayuda de profesionales que ayudan sin prejuzgar, que asumen que la sexualidad es siempre íntima y con un punto irracional, y que están capacitados para usar las técnicas más efectivas para disfrutar de bienestar también en este ámbito de la vida.

Referencias bibliográficas:

Binik, Y.M. y Hall, K.S.K. (2014). Principles and practice of sex therapy. Nueva York: Guildford Press.
Kaplan, H. S. (1974). The New Sex Therapy. Nueva York: Times Books.

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