Trastorno de Ansiedad Generalizada: ¿qué es y cómo tratarlo?

Trastorno de Ansiedad Generalizada: ¿qué es y cómo tratarlo?

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La ansiedad es un fenómeno que está presente en muchos de los trastornos psicológicos más relevantes. Esto es natural, puesto que es una reacción del cuerpo ante situaciones de malestar o de anticipación de un peligro o riesgo, de manera que la propia anticipación de los síntomas genera esta experiencia de angustia y estrés. Sin embargo, hay ciertas alteraciones psicológicas en las que la ansiedad tiene una gran importancia a la hora de explicar los síntomas: se trata de los trastornos de ansiedad. En este artículo nos centraremos en uno de ellos, el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), y veremos de qué manera produce malestar y cómo se trata a los pacientes con esta alteración en las sesiones de psicoterapia.

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¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

El Trastorno de Ansiedad Generalizada es una alteración psicológica con síntomas psicológicos y fisiológicos que pertenece a la categoría de los llamados trastornos de ansiedad, y que se caracteriza por la presencia de malestar por ansiedad o angustia ante una amplia gama de situaciones en las que no hay un peligro real pero cuya ambigüedad es percibida como amenazante.

Así, mientras que en otros trastornos de ansiedad como las fobias o el Trastorno Obsesivo-Compulsivo la angustia o ansiedad está ligada a un tipo de experiencia muy concreta, en el TAG este malestar es más “generalizado”, con unos límites más difusos y capaces de reproducirse en situaciones variadas y en diferentes actividades.

Por otro lado, el Trastorno de Ansiedad Generalizada puede darse tanto en adultos como en niños y niñas (si bien los criterios diferentes son diferentes dependiendo de la edad), y sus efectos y síntomas deben estar presente durante varios meses seguidos y aparecer durante la mayor parte del tiempo.

Síntomas del TAG

Existe una cierta variabilidad en el modo en el que el Trastorno de Ansiedad Generalizada produce síntomas dependiendo del individuo.

Sin embargo, existen varios de ellos que suelen ser recurrentes y que por ello se utilizan como criterio diagnóstico, de modo que la presencia de muchos de ellos durante un periodo determinado indica la presencia de TAG. En cualquier caso, el diagnóstico solo puede ser realizado por profesionales de la salud mental debidamente entrenados y titulados para ello.

A modo de resumen, los principales síntomas del Trastorno de Ansiedad Generalizada son los siguientes:

  • Temblores
  • Irritabilidad muy intensa
  • Náuseas y mareos
  • Sudoración
  • Temor a situaciones percibidas como de alto riesgo a pesar de que no lo son
  • Problemas para “desenganchar” el foco de atención de la idea que causa temor o angustia
  • Sequedad en la boca
  • Insomnio
  • Pensamiento catastrófico (imaginar situaciones futuras en las que todo va mal)
  • Angustia al tener que realizar una elección en una situación de incertidumbre
  • Miedo extremo a escoger la opción incorrecta al tener que elegir
  • Problemas significativos al intentar concentrarse en una tarea
  • Ritmo cardíaco más alto de lo normal
  • Sensación de presión en el pecho o en el cuello

Para que el profesional diagnostique a un paciente con TAG, algunos de estos síntomas (una cantidad fijada por el especialista dependiendo de los que se presenten) deben hacer aparición durante más de 6 meses, y siempre que estos no puedan explicarse mejor por la presencia de otra alteración psicológica, como el trastorno de pánico.

¿Cómo saber si tengo Trastorno de Ansiedad Generalizada?

Lo primero que debes tener claro es que las únicas personas capaces de identificar casos de Trastornos de Ansiedad Generalizada son los profesionales de la salud mental; si no tienes formación en este ámbito, tan solo puedes aspirar a identificar sus síntomas típicos y hacer estimaciones aproximadas. Pero por algo se empieza, y si crees que lo que te pasa se parece al TAG, debes acudir a terapia cuanto antes.

Dicho esto, veamos las claves para saber si has desarrollado Trastorno de Ansiedad Generalizada.

  • De manera automática e inconsciente siempre buscas motivos por los que preocuparte.
  • Te cuesta mucho concentrarte en el trabajo o los estudios.
  • A menudo notas que tu corazón se acelera demasiado sin saber bien por qué.
  • La ansiedad hace que te cueste dormir.
  • Sufres un miedo constante al equivocarte al tomar decisiones.
  • Esta situación se mantiene durante meses.
  • Pensamientos intrusivos vienen a tu mente una y otra vez durante el día sin que consigas desprenderte de ellos.

Causas y factores de riesgo

Tal y como ocurre con todos los trastornos psicológicos, en el Trastorno de Ansiedad Generalizada no existe una sola causa que produzca este fenómeno, sino varios factores y predisposiciones que, en conjunto, facilitan su aparición.

Por ejemplo, se cree que existe una significativa influencia de las predisposiciones genéticas a la hora de desarrollar el TAG, una característica heredable en el momento de la gestación que no dependería de un solo gen, sino de una combinación de varios de ellos.

Por otro lado, el efecto de situaciones generadoras de un alto estrés como sucesos traumáticos o momentos de peligro (físico o de cualquier otro tipo) también pueden contribuir a que aparezca un estado de ansiedad y angustia que perdure y se agrave a medida que otras experiencias ligadas a factores estresantes van dejando su huella en nosotros. Por ejemplo, si a una mala situación familiar se le añaden problemas en el trabajo o mobbing, el Trastorno de Ansiedad Generalizada puede surgir.

En cualquier caso, aún hace falta investigar más para comprender las causas del TAG, tanto las que están vinculadas a la genética de los individuos como a la vivencia de situaciones estresantes y sus bases neurológicas que tienen lugar en el cerebro. Por el momento, se sabe que los principales factores de riesgo, hechos que aumentan sus posibilidades de aparición, son los siguientes:

1. Factores genéticos

Existe evidencia de que la ansiedad generalizada puede tener un componente genético. Los antecedentes familiares de ansiedad u otros trastornos mentales aumentan el riesgo de desarrollar ansiedad generalizada, por lo que es importante contar con un acompañamiento psicológico y terapéutico en el caso de contar con familiares afectados por la ansiedad generalizada.

2. Experiencias traumáticas

Cargar con traumas pasados, como abuso físico o emocional, eventos traumáticos o situaciones estresantes prolongadas, pueden aumentar la vulnerabilidad a la ansiedad generalizada. Estas experiencias pueden generar un estado de hipervigilancia y desencadenar respuestas ansiosas constantes y generalizadas cada vez a más situaciones.

3. Factores ambientales

El entorno en el que creciste y te desarrollaste puede influir en la aparición de la ansiedad generalizada. Factores como la exposición a situaciones estresantes, el clima familiar y las presiones sociales pueden contribuir al desarrollo de la ansiedad.

4. Personalidad y temperamento

Algunas características de personalidad, como la tendencia a preocuparse en exceso, la necesidad de tener todo bajo control o la propensión a ser perfeccionista, pueden aumentar el riesgo de ansiedad generalizada.

Distinción con otros trastornos de ansiedad

Al tratarse de un trastorno de ansiedad, el TAG muestra características propias de esta categoría, pero también presenta particularidades distintivas que hacen que pueda considerarse esta patología como un trastorno específico y distinto de los demás. En referencia a los trastornos de ansiedad, existe un estímulo que genera la sensación de malestar y produce la necesidad de evitación, la diferencia entre los distintos trastornos se debe sobre todo al tipo de estímulo que genera tal sensación.

Pues bien, el Trastorno de Ansiedad Generalizada vemos cómo los estímulos que causan ansiedad son múltiples, es decir, no podemos identificar uno en concreto, sino que pueden ser distintos y normalmente más de uno. Una característica de este tipo de patología es que el sujeto termina preocupándose por sus propias preocupaciones, es decir, por el hecho de tener este tipo de pensamientos.

Por esta razón, dado que no hay un estímulo o situación concreta que sea la que produzca la ansiedad, es difícil hacerle frente y exponerse al estímulo que desencadena la ansiedad.

Señales para detectar la ansiedad generalizada

Identificar las señales y síntomas específicos de la ansiedad generalizada es fundamental para poder reconocer este trastorno y buscar la ayuda necesaria. Si experimentas varios de los siguientes síntomas de forma persistente, es posible que estés lidiando con la ansiedad generalizada y es importante que busques ayuda profesional:

1. Preocupación excesiva:

Sentir una preocupación intensa y constante sobre diversas áreas de la vida, como el trabajo, la salud, las relaciones o el futuro. Estas preocupaciones son desproporcionadas y difíciles de controlar, generalizadas en diferentes contextos.

2. Dificultad para concentrarse:

Tener problemas para enfocar la atención o sentir la mente dispersa. La ansiedad generalizada puede afectar tu capacidad para concentrarte en las tareas diarias y dificultar el procesamiento de información.

3. Irritabilidad:

Sentirse fácilmente molesto, irritable o impaciente. Puedes reaccionar de manera exagerada a situaciones pequeñas o tener una menor tolerancia al estrés.

4. Tensión muscular:

Experimentar tensión muscular generalizada, especialmente en el cuello, los hombros y la mandíbula. Puedes tener dolores de cabeza frecuentes o sensación de rigidez muscular.

5. Problemas de sueño:

Dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido o tener un sueño reparador. La ansiedad generalizada puede interferir en tu calidad de sueño y hacer que te sientas cansancio o fatiga.

Consejos prácticos para gestionar la ansiedad

Para finalizar esta revisión de la ansiedad generalizada, vamos a proponer diferentes estrategias y técnicas para gestionar y reducir los síntomas de la ansiedad generalizada. Es importante que consideres también la ayuda profesional si crees que experimentas problemas relacionados con la ansiedad generalizada, pero también puede ser positivo conocer y experimentar con diferentes estrategias para reducir tu ansiedad.

1. Practica técnicas de relajación:

Dedica tiempo para practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación o el yoga. Estas técnicas pueden ayudar a reducir la tensión muscular y promover la calma mental.

2. Establece límites y prioridades:

Aprende a establecer límites saludables y a priorizar tus responsabilidades. No intentes abarcar demasiado a la vez y aprende a decir «no» cuando sea necesario.

3. Mantén un estilo de vida saludable:

Adopta hábitos de vida saludables, como llevar una dieta equilibrada, dormir lo suficiente, hacer ejercicio regularmente y reducir el consumo de sustancias estimulantes como la cafeína.

4. Evita la autocrítica excesiva:

Sé amable contigo mismo(a) y evita la autocrítica excesiva. Aprende a reconocer y desafiar pensamientos negativos y autodestructivos.

5. Establece rutinas diarias:

Organiza tu día con una rutina estructurada. Tener horarios y actividades regulares puede ayudar a reducir la sensación de incertidumbre y proporcionar una sensación de control.

6. Busca apoyo emocional y social:

Habla con familiares, amigos de confianza o únete a grupos de apoyo donde puedas compartir tus experiencias y recibir el apoyo necesario. El apoyo social es uno de los factores más importantes para promover nuestro bienestar psicológico.

Tratamiento en psicoterapia

El tratamiento del Trastorno de Ansiedad Generalizada bajo la asistencia psicológica de un psicólogo se adapta siempre a las características y contexto de cada paciente, pero generalmente hay una serie de herramientas y estrategias que resultan especialmente comunes.

La combinación de la terapia cognitivo-conductual y ciertos psicofármacos ansiolíticos y algunos antidepresivos (solo bajo indicación médica) suele ser efectiva para que los síntomas se reduzcan hasta no generar un malestar significativo, si bien siempre que sea posible se evita la utilización de medicamentos. En determinados casos la terapia será suficiente.

Mediante la intervención de tipo cognitivo-conductual se trata de revertir los patrones de pensamiento y de comportamiento que mantienen vivo en ciclo de la ansiedad excesiva, como los pensamientos catastróficos y anticipatorios del malestar, así como las actividades que nos exponen a la angustia de una manera poco controlada.

Por otro lado, el uso de herramientas como las técnicas de relajación pueden ser utilizadas también para controlar las manifestaciones fisiológicas de la ansiedad, como los temblores y el alto ritmo cardíaco.

¿Buscas tratamiento psicológico para el TAG?

El procedimiento utilizado con otros trastornos de ansiedad consiste en exponer al paciente al estímulo que le genera miedo o malestar. De este modo, tratamos que la ansiedad disminuya en una situación controlada, donde el sujeto ve que el estímulo temido no le produce ningún daño y es capaz de aguantar.

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Referencias bibliográficas:

Spitzer, R. L.; Kroenke, K; Williams, J.B.; Löwe, B. (2006). A Brief Measure for Assessing Generalized Anxiety Disorder. Archives of Internal Medicine. 166 (10): 1092- 1907.
Torpy, J. M.; Burke, A.E.; Golub, R.M. (2011). Generalized Anxiety Disorder. JAMA. 305 (5): 522.

Sanz, L.J. (2018) Manual CEDE de preparación PIR: Psicología Clínica Vol.1. CEDE: 5ª Edición.

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autora del artículo

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Por Laura Palomares Pérez

PSICÓLOGA - SEXÓLOGA COLEGIADA M-15270

Laura Palomares (Madrid, 1973) se licenció en Psicología en la por la UAM, funda y forma parte de Avance Psicólogos desde el año 1999. Amplía su formación en los siguientes ámbitos de la psicología: Título de Formadora en Sexología por el Instituto de Ciencias Sexológicas (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henarés. Master en Sexología por el Instituto de Sexología de Madrid (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henares. Prácticum en la Sociedad Sexológica de Madrid-Fundación SEXPOL. Título de Especialista en Terapia Gestalt, por la Fundación Laureano Cuesta en la Universidad de Comillas. Especialista en Terapia de Pareja, por el Centro Psicológico Dr. De Francisco. Diploma en Técnicas de Integración Cerebral (TIC), por el Centro de Terapias de Avanzadas. Tras 25 años de experiencia como psicoterapeuta, ahora colabora como divulgadora para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.

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