Cuando un padre o una madre siente que su hijo no le quiere, esto constituye una situación muy difícil y desestabilizadora para el/ella y para la familia.
Además del dolor que implica para el/la progenitor/a, es algo muy difícil de gestionar, puesto que incide negativamente en la autoestima el padre/madre y puede generar trastornos de ansiedad. La idea de que el propio hijo no nos quiere resulta altamente desgastante para nuestra psique y nuestras emociones.
Índice de contenidos del post
Siento que mi hijo no me quiere: pasos a seguir
Esta situación es muy compleja y es necesario abordarla de forma sensible, puesto que los vínculos familiares son fluctuantes. Por supuesto, el diálogo es algo fundamental, que permite construir una relación sólida entre el padre/madre y el hijo/a. En el artículo de hoy nos centramos en abordar el problema y proponer soluciones al respecto.
Consejos para gestionar la sensación de que nuestro hijo no nos quiere
El primer paso importante es hacer una autoevaluación. ¿Es real esta sensación, o es solo fruto de experiencias traumáticas e inseguridades? Por otro lado, establecer un diálogo abierto con el hijo/a es una posibilidad; es necesario preguntarle qué siente y si existe algo que pueda estar perturbando vuestra relación. Recuerda que la comunicación sincera y abierta esclarece posibles malentendidos.
Igualmente importante es observar la comunicación no verbal. A veces, el amor y el afecto se demuestran más y mejor sin palabras. Por ejemplo, una sonrisa inesperada, un abrazo o un ofrecimiento de ayuda en casa. No hay que olvidar que cada persona demuestra su amor de diferentes maneras, y lo que para ti es imprescindible, para otra no tiene por qué serlo tanto.
Para fortalecer vuestra conexión, es importante encontrar actividades que podáis realizar juntos. Sobre todo, tienen que ser actividades que aporten tiempo de calidad y que gusten a los dos implicados.
Por último, recuerda que existe la opción de buscar a un psicólogo infantil, que os ayude. El terapeuta dará herramientas útiles para discernir sentimientos y encontrar la manera de establecer una comunicación más efectiva.
No olvides que las relaciones entre padres e hijos pueden ser complicadas, por lo que no te culpes si es así. Intenta poner en práctica la autocompasión: es decir, observar tus emociones sin juzgarte.
¿Cuáles son las causas del problema?
Como ya hemos dicho, se trata de un tema complejo, por lo que pueden existir diversas causas que lo originen. Primero, hay que tener en cuenta que todo puede deberse a un malentendido, puesto que la manera de comunicarse no siempre es la misma. De esta forma, tus hijos pueden estar mostrándote cariño sin que tú te des cuenta.
Por otro lado, los vínculos familiares experimentan cambios y vaivenes. Un divorcio, por ejemplo, puede afectar significativamente. Además, recordemos que no todos somos iguales cuando se trata de expresar lo que sentimos.
La adolescencia es un periodo complejo en el que los jóvenes sufren cambios; por ejemplo, volverse solitarios de repente y/o distantes. Si no tenemos en cuenta esto, podemos llegar a pensar que nuestro hijo no nos quiere, cuando en realidad está enfrentando a su manera una etapa concreta de su vida.
Por todo ello, es necesario conocer todos estos elementos para poder gestionar de forma correcta los posibles problemas.
- Quizá te interese: Cómo disfrutar de más tiempo de calidad con tus hijos
¿Cómo fomentar el amor entre madre/padre e hijo?
Ya hemos dicho cómo cada persona demuestra su amor de distinta manera. Sin embargo, aquí te dejamos algunos consejos para fomentar el vínculo entre madre/padre e hijo.
- Primero, es importante cultivar un ambiente en que todos se sientan cómodos para expresarse.
- El diálogo, abierto y fluido, fomenta la buena comunicación. Es importante escuchar atentamente al otro y mostrar interés genuino.
- Dedicar tiempo de calidad es otra manera de fortalecer los vínculos.
- Es importante también convertirse en “modelos emocionales”; es decir, que nuestros hijos perciban nuestro amor desde pequeños, de forma nítida e inequívoca.
- El refuerzo de las conductas positivas redunda en su incentivación, así como celebrar los pequeños logros.
- La empatía debe fomentarse y fortalecerse, pues ayuda a que nuestros hijos puedan comprender cómo se sienten los demás.
- Debemos hacer que se sientan seguros, puesto que los niños tienden a mostrar más sus emociones cuando se sienten apoyados y seguros.
La clave, además, es saber que cada niño es un mundo y que, por tanto, cada uno tendrá sus tiempos. Ten paciencia y construye un ambiente afectuoso.
Referencias bibliográficas:
Cantero, M. J. y Lafuente, M.J. (2010). Vinculaciones afectivas: apego, amistad y amor. Ediciones Pirámide.
Kobak, R.; Abbott, C.; Zisk, A.; Bounoua, N. (2017). Adapting to the changing needs of adolescents: parenting practices and challenges to sensitive attunement. Current Opinion in Psychology. 15: 137–142.




