¿Cómo identificar las relaciones tóxicas?

Actitudes tóxicas muy comunes en las relaciones de pareja

Actitudes tóxicas en las relaciones de pareja. El hecho de iniciar una relación de pareja acostumbra a ser una experiencia emocionalmente intensa. Sin embargo, la fuerza de esas emociones pueden llevarnos a pasar por alto algunas señales de alerta que indican hasta qué punto ese noviazgo está siendo construido sobre actitudes problemáticas. Y en algunos casos, la costumbre y la inercia de esa manera de convivir y de relacionarse con el otro hace que estos problemas se cronifiquen, llegando incluso hasta el matrimonio.

Por eso, es importante conocer de antemano cuáles son las actitudes tóxicas más relevantes que pueden afectar a una relación de pareja, haciendo que nos produzca malestar.

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¿Qué son las relaciones tóxicas?

Las relaciones tóxicas son aquellas relaciones interpersonales (de pareja, de familia o amistad) que se basan esencialmente en el sufrimiento de una o ambas partes de la misma, un sufrimiento que puede manifestarse de muchas maneras. En muchos casos derivan en una situación de maltrato con violencia física o psicológica.

En las relaciones tóxicas sucede que una o ambas partes ejercen un daño sobre la otra persona, un daño ejercido tanto de manera consciente como de manera inconsciente, motivo por el cual resulta difícil identificarlas como tales.

Es por eso que muchas relaciones tóxicas se basan en la incapacidad que presenta una de las partes o ambas, de no hacer daño a la otra persona, en la imposibilidad de tratarse bien y en el mantenimiento de un estado de malestar o sufrimiento sostenido.

Durante una relación tóxica se llevan a cabo una serie de dinámicas negativas y desadaptativas que van minando progresivamente la salud mental de uno o de ambos miembros de la misma; a continuación destacamos sus características principales.

Señales que indican la presencia de una relación tóxica

Son muchas las señales que nos permiten identificar si nos encontramos o no ante una relación tóxica; en este listado presentamos las más habituales y características.

1. Gaslighting

Una de las principales características de las relaciones tóxicas son las estrategias manipulativas que se ponen en práctica entre los miembros de la relación o bien en una persona respecto a la otra.

La manipulación puede ejercerse de distintas maneras, aunque la más habitual suele consistir en el gaslighting: hacer creer a la otra persona que no puede fiarse de su percepción ni de su propio criterio, de modo que necesita apoyarse en la persona que la manipula.

2. Desigualdad

El establecimiento de una relación de desigualdad, tanto de manera consciente como inconsciente es otra de las características clásicas de las relaciones tóxicas.

Esto significa que la relación no es entre iguales y que ambas personas en la relación no se tratan de igual a igual ni están en la misma posición para tomar decisiones libremente y de manera autónoma.

En una relación tóxica generalmente hay una persona que tiene el control de la otra, estando habitualmente la otra persona subordinada a la primera en prácticamente todos los aspectos de la vida diaria.

3. Control y celos

El control que ejerce una persona sobre otra de manera diaria es de forma incuestionable otra de las señales que nos pueden estar indicando que estamos ante una relación de tipo tóxico. Se aplica a través de la crítica a las acciones que no encajan con el rol de sumisión.

Este control significa que la persona dominante de la relación controlará en todo momento todo lo que hace la otra parte, con quién sale diariamente, con quién habla, a dónde va y todo lo que hace en su vida cotidiana.

4. Miedo a enojar al otro

La utilización del miedo por parte de uno de los miembros de la pareja o de la relación tóxica es otra de las señales habituales y este miedo se emplea para lograr cualquier objetivo específico. El miedo puede estar presente incluso si nunca se ha llegado a ejercer la violencia física.

Cuando una relación se fundamenta en el miedo que siente una de las partes hacia la otra persona, en lugar de basarse en la comprensión, el afecto o la confianza, debemos estar alertados de que nos encontramos en una relación tóxica.

Evitar constantemente conflictos y discusiones con la otra persona por miedo a que se enfade o a que pueda dejarnos también es una señal que debe ser tenida en cuenta a la hora de identificar relaciones tóxicas.

Las personas subordinadas a otras en relaciones tóxicas tienen tendencia a evitar conflictos y suelen carecer de la capacidad de decir “No” ante situaciones en las que no están de acuerdo y también de dar su propia opinión sobre cualquier tema.

5. Búsqueda constante de la aceptación

Buscar constantemente la aceptación de la otra persona es una señal de dependencia emocional, algo que caracteriza habitualmente las relaciones tóxicas entre parejas, amigos o familias. En los vínculos sanos, nuestra autoestima no depende principalmente de cómo nos trate una persona o grupo reducido de personas.

De la misma manera, creer que solamente seremos felices con esa persona, considerar que sin ella no valemos nada o creer que sin esa persona en particular no somos nada, también son planteamientos propios de la dependencia emocional y las relaciones tóxicas.

6. Intransigencia por parte de la otra persona

La intransigencia por parte de uno de los miembros de la relación o por ambos también es un rasgo característico.

En las relaciones tóxicas es habitual que una de las partes no toleren los desacuerdos o no acepten un “no” por respuesta.

Así mismo, es habitual que en los casos más graves se llegue a casos de maltrato, humillaciones e incluso agresividad y fuerte violencia.

Las principales actitudes tóxicas en las relaciones de pareja

Estas son las dinámicas de convivencia y de relación amorosa más dañinas que se dan con relativa frecuencia en los noviazgos y matrimonios. Saber reconocerlos e identificarlos es clave para poner remedio a la situación, ya sea acudiendo a terapia de pareja o, si supone una vulneración de la dignidad o de la integridad de alguien, poner fin a esa elación cuanto antes.

1. Celos obsesivos

Los problemas de celos forman parte de los motivos de consulta más habituales en terapia de pareja. Tienen que ver con el deseo de control sobre los comportamientos y maneras de pensar de la otra persona, por miedo a perderla o que “se vaya con otro/a”. Por ello, se fundamenta en inseguridades personales y también por una minusvaloración de la individualidad de la otra persona, y de su derecho a decidir lo que quiere hacer con su vida.

2. Tendencia al chantaje emocional

El chantaje emocional más recuente en las relaciones de pareja disfuncionales se da cuando una persona intenta hacer que la otra se sienta culpable por algo de lo que no es responsable (o que es una ficción, directamente). Se trata de una estrategia para desarrollar dinámicas de dependencia, en las que una persona finja ser atacada por la otra para limitar el margen de maniobra de esta última.

3. Actitud a la defensiva ante cualquier crítica o discusión

No hay nada malo en hacer críticas o en discutir; son aspectos naturales en una relación de pareja, en la que dos personas con puntos de vista e intereses distintos deben convivir y adaptarse en mayor o menor medida a las necesidades de la otra. Pero para algunos, criticar y discutir equivale a iniciar una pelea, de modo que cuando esto ocurre, eleven el nivel de confrontación y hostilidad, sintiéndose atacados en su ego. Esta es una de las actitudes más tóxicas en un noviazgo o matrimonio, ya que hace que el resentimiento se vaya acumulando y además llena el día a día de momentos desagradables.

4. Desinterés por los problemas de la otra persona

Una relación de pareja no es un lugar al que acudir para desahogarse explicando todo aquello que nos frustra y nos hace sentir mal; también es fundamentan mostrar reciprocidad cuando es la otra persona la que necesita apoyo emocional, adoptando medidas de escucha activa y participando activamente en la conversación (aunque no necesariamente llevando el liderazgo de esta).

5. Envidia ante los logros del otro

La envidia también puede darse en las relaciones de pareja, aunque teóricamente esas dos personas se amen y no se encuentren en un contexto competitivo. Esto ocurre, por ejemplo, en relación con los roles de género: algunos hombres se sienten humillados si su novia o esposa gana más dinero o tiene una carrera profesional más prometedora.

6. Pasividad extrema

Otra de las actitudes tóxicas presentes en una relación consiste simplemente en ignorar a la otra persona, o en apenas dirigirle atención o esfuerzos a que se sienta bien en esa relación. Es cierto que esto puede ser debido al hecho de sufrir psicopatologías como la depresión mayor (en ese caso el problema es mucho más severo y no se trata de una actitud tóxica, sino de una enfermedad que debe ser tratada en terapia), pero cuando no hay un trastorno psicológico que lo cause, se puede llegar a normalizar, como si la vida en pareja fuese eso y la otra persona no tuviese más remedio que conformarse con lo que hay.

7. Asumir que la otra persona es una herramienta

Finalmente, otra actitud tóxica a destacar es dar por sentado que la relación se basa en los recursos materiales que la otra persona nos aporta. Además de someter a presión a esa persona, este marco mental impide que surja un verdadero compromiso desde el que mantener la relación.

Los efectos psicológicos de las relaciones tóxicas

Así es como estos vínculos influyen en nuestra mente.

1. Ante esa persona, actúas mediante la evitación

Uno de los principales efectos psicológicos de las relaciones tóxicas es que no nos mantenemos en ellas por la felicidad que nos generan (entre otras cosas porque no nos hacen felices), sino por el miedo a generar conflictos o a la soledad. Es decir, que seguimos estando en ellas debido a dinámicas de evitación y miedo. Y por eso, ante situaciones en las que hay choques de intereses, no expresas tus quejas u opiniones diferentes; hay una falta de asertividad que complica aún más las cosas.

2. Baja autoestima

Las relaciones tóxicas minan nuestra autoestima, ya que nos exponen a muchas críticas injustas, o incluso faltas de respeto que forman parte del día a día de esa interacción con la persona que nos está perjudicando. Es decir, que recibimos más información negativa acerca de lo que supuestamente somos o cómo nos comportamos, que información positiva. Este sesgo afecta a cómo nos percibimos.

3. Sientes que no confías en esa persona, pero tampoco confías en ti

Sentir que ya no tenemos confianza con una persona en particular para compartir con ella lo que nos sucede o bien para comunicar cualquier otra cosa importante para nosotros es otro signo de que podemos estar ante una relación tóxica.

El miedo al conflicto y la dependencia que caracterizan las relaciones tóxicas también suelen generar una falta de confianza entre los dos miembros de la relación o bien de un miembro hacia otro.

Mientras que las relaciones sanas se fundamentan en la confianza, la comunicación y el afecto, las relaciones tóxicas se basan en todo lo contrario. Todas las relaciones sanas se basan en la confianza, el afecto, la falta de juicios, la harmonía y la fraternidad, si una relación no se basa en estos elementos estamos ante una relación tóxica.

4. Te culpas por los ataques y las críticas de la otra persona

Las relaciones tóxicas nos hacen caer en un círculo vicioso de crítica a uno mismo, derivado del modo en el que la otra persona nos critica constantemente. Por eso, incluso si valoramos negativamente el comportamiento de esa persona, nos valoramos aún más negativamente a nosotros, asumiendo que tenemos la culpa de que se comporte así con nosotros.

5. Sufres ansiedad ante la incertidumbre generada por la relación

Las relaciones tóxicas nos hacen temer las posibles reacciones de la otra persona (sin que ocurra necesariamente violencia física) y, a la vez, la posibilidad de que esta corte la relación. Por eso, es una fuente de constante ansiedad y estrés que daña nuestra salud mental.

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Referencias bibliográficas:

Adamczyk, A. (2017). Voluntary and Involuntary Singlehood and Young Adults’ Mental Health: an Investigation of Mediating Role of Romantic Loneliness. Current Psychology, 36(4): pp. 888 – 904.

Castelló Blasco, J. El miedo al rechazo en la dependencia emocional y en el trastorno límite de la personalidad. Barcelona: Alianza Editorial. Actitudes tóxicas en las relaciones de pareja

Mathes, E. (1991). A Cognitive Theory of Jealousy. The Psychology of Jealousy and Envy. New York: Guilford Press.

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