La infancia es mucho más que una etapa del desarrollo en la que tenemos prácticamente toda una vida por aprender. Esta fase no se caracteriza tan solo por la falta de información acerca de cómo funciona el mundo; de hecho, en muchos aspectos, lo que aprendemos en nuestros primeros años es tan o más importante que los conocimientos que vamos adquiriendo en la adultez.
Y es que si bien parte de estos aprendizajes iniciales son conscientes, otros los realizamos de manera espontánea y sin darnos cuenta; algunos de ellos incluso tienen lugar en los primeros meses, cuando apenas comprendemos el concepto del “Yo”. Y de entre todo lo que podemos interiorizar acerca del mundo que nos rodea, nuestra relación con nuestros padres es uno de los aspectos más relevantes.
Es por ello que el apego es fundamental para comprender el desarrollo psicológico de las personas. En este artículo vamos a poner el foco en uno de los estilos de apego que podemos interiorizar, el conocido como apego evitativo, y veremos sus características.
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¿Qué es el apego evitativo?
El apego evitativo es uno de los estilos de apego disfuncionales. En este sentido, se diferencia del apego seguro, que es el más equilibrado, en el que los bebés combinan la búsqueda de la figura de apego con las ganas de explorar el entorno por su cuenta y se sienten bien cuando papá y/o mamá están a su lado.
En concreto, el apego evitativo está caracterizado por una falta de conexión emocional entre el bebé y la figura de apego. El niño o la niña apenas se comporta de una manera diferente cuando el padre o la madre están a su lado, y tampoco busca su presencia, o incluso la evita al considerarla una molestia.
Es importante recalcar que en investigaciones recientes, se ha demostrado que el 7,87% de los niños con apego evitativo presentan mayor riesgo de desarrollar trastornos del desarrollo psicomotor, en contraste con el 62,21% de los niños con apego seguro, que tienen un desarrollo normal. Esta evidencia refuerza la importancia del apego temprano en el crecimiento emocional y físico del niño.
Así, los pequeños que desarrollan este tipo de apego tratan a la figura de apego prácticamente igual que a cualquier otro adulto. Esto suele ser una consecuencia de un estilo de crianza incompleto o negligente, en el que si bien no se daña al niño de manera deliberada, no se le aporta todo el apoyo emocional que necesita.
Características del apego evitativo
Pero… ¿Cuáles son las características del comportamiento de las personas que se desarrollan a partir del apego evitativo? A continuación encontrarás un resumen acerca de su manera de gestionar las relaciones personales en la adultez y la adolescencia.
1. No les gusta depender de nadie
Las personas que han interiorizado el apego evitativo se frustran mucho cuando se ven en un rol en el que deben aceptar la protección o tutela de alguien más, algo relativamente común en el ámbito educativo y en situaciones de enfermedad.
2. No les gusta tener que cuidar de nadie
En comparación con el resto de las personas, quienes presentan un estilo de apego evitativo valoran mucho su independencia, y o les gusta “atarse”. Esto puede hacer que muestren más predisposición a renunciar a sus responsabilidades, o a sentirse muy mal si no se les da la posibilidad de hacerlo.
3. Tienen problemas encontrando una pareja estable
Otra de las características del apego evitativo es que, por lo que hemos visto hasta ahora, tienen dificultades para mantener relaciones de pareja estables, ya que estas se basan en el compromiso y en la necesidad de tomar decisiones conjuntamente todo el rato.
En consulta, recuerdo el caso de una paciente que, a pesar de sentir un profundo cariño por su pareja, siempre encontraba excusas para evitar compromisos mayores, como convivir juntos. Describía una sensación de asfixia cuando la relación se volvía demasiado cercana, lo que la llevaba a distanciarse emocionalmente con todo tipo de escusas. Este patrón reflejaba su miedo a depender de alguien más, una característica típica del apego evitativo.
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4. Son propensas a sentirse incómodas ante la presencia de extraños
El hecho de tener que ocultar las propias vulnerabilidades (o lo que estas personas perciben como vulnerabilidades) ante la presencia de extraños con tal de no perder independencia resulta agotador y frustrante, y eso hace que muchos de quienes han desarrollado apego evitativo prefieran no socializar demasiado con gente que está más allá de su círculo de amigos o familiares.
5. Sienten malestar por la soledad
Es muy frecuente que en las personas que han crecido desde el apego evitativo se dé una relación ambivalente con la soledad: se busca estar solo/a y no depender de nadie, pero a la vez, la falta de capacidad para “conectar” con alguien produce malestar.
Ejemplos del apego evitativo en la vida adulta
El apego evitativo no solo afecta las relaciones personales, sino también otros aspectos de la vida:
- En el trabajo: Prefieren tareas individuales y evitan roles que impliquen colaboración cercana.
- En la amistad: Mantienen un círculo reducido y pueden evitar conversaciones profundas.
- En la pareja: Tienden a rechazar la dependencia emocional y pueden terminar relaciones por miedo al compromiso.
- En la familia: Pueden distanciarse de sus seres queridos para evitar situaciones emocionalmente intensas.
Impacto del apego evitativo en la vida adulta
El apego evitativo puede influir de manera significativa en la forma en que nos relacionamos con los demás a lo largo de la vida. Las personas con este estilo de apego suelen darle mayor prioridad a la independencia y tienen dificultades para abrirse emocionalmente. A menudo, esto se traduce en relaciones superficiales o distantes, donde los vínculos profundos generan incomodidad o incluso rechazo. Aunque puedan desear conexión emocional, el miedo a la vulnerabilidad les lleva a poner barreras que complican el establecimiento de relaciones duraderas.
En el ámbito laboral y social, esta tendencia a evitar la dependencia puede hacer que se sientan incómodos en trabajos en equipo o situaciones donde deben confiar en otros. Además, es común que tengan una percepción de autosuficiencia extrema, lo que puede generar altos niveles de estrés al sentirse responsables de todo. Esta dificultad para pedir ayuda o expresar necesidades puede llevar a sentimientos de soledad, incluso cuando están rodeados de otras personas.
¿Cómo se puede superar el apego evitativo?
Superar el apego evitativo es posible con la ayuda adecuada. A continuación, te explicamos cómo la terapia psicológica puede ayudarte a cambiar estos patrones.
1. Identificar patrones de evitación
El primer paso es reconocer cómo el apego evitativo influye en tu vida. Un terapeuta te ayudará a identificar estas tendencias y sus efectos en tus relaciones.
2. Aprender a gestionar la vulnerabilidad
En terapia, se trabaja para que la vulnerabilidad no se perciba como una amenaza. Se realizan ejercicios que permiten expresar emociones de forma progresiva y segura.
3. Fortalecer la confianza en los demás
Parte del tratamiento implica desarrollar la capacidad de confiar en otros, creando vínculos emocionales más saludables.
4. Encontrar un equilibrio entre independencia y conexión
El objetivo es que la persona aprenda a relacionarse sin sentirse atrapada ni demasiado expuesta emocionalmente.
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¿Te cuesta mantener relaciones cercanas y confiar en los demás?
Si al leer este artículo te has identificado con las dificultades del apego evitativo y sientes que esto está afectando tus relaciones personales, de pareja o laborales, es momento de dar el primer paso hacia el cambio.
En Avance Psicólogos, colaboramos con un equipo de psicólogos en Madrid que pueden ayudarte a comprender y transformar estos patrones. Te ofrecemos un espacio seguro y profesional donde trabajarás en fortalecer tu capacidad de conexión emocional, mejorar la confianza en los demás y construir relaciones más sanas y satisfactorias.
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