Problemas familiares en la adolescencia: Causas, conflictos y soluciones

Artículo escrito y revisado por Laura Palomares Pérez
Problemas habituales entre padres y sus hijos adolescentes

La adolescencia es una etapa llena de potencial y de oportunidades, pero es también muy compleja. Y si como padres y madres no sabemos gestionar este tipo de complejidades (algo que, por otro lado, es normal), es muy fácil que surjan todo tipo de problemas en casa.

Cada caso es único, pero para entender mejor estas dinámicas, aquí haremos un repaso a los problemas más habituales entre padres e hijos adolescentes.

Principales problemas familiares en la adolescencia

Estos son los problemas familiares que más habitualmente generan malestar y/o conflictos de todo tipo entre padres e hijos adolescentes.

1. Falta de comunicación

Los déficits de comunicación entre los padres y los hijos adolescentes son la base de la mayoría de problemas que suelen producirse en el ámbito familiar durante esta etapa tan especial en el desarrollo físico y psicológico del ser humano.

Puede tener múltiples causas, entre ellas las diferencias culturales entre una generación y otra y también las distintas prioridades vitales debido a la edad. Generalmente suele estar relacionada con una incapacidad mútua para entenderse, una conducta negativa por parte del hijo, una creciente oposición del adolescente hacia cualquier figura de autoridad o con una falta de habilidades comunicativas por parte de los padres.

La falta de comunicación entre padres e hijos acostumbra a tener como resultado el uso de modelos negativos de crianza por parte de los progenitores, un exceso de castigos hacia el hijo y también una relación cada vez más distante entre ambas partes, hecho que favorece a su vez la mala conducta del hijo y da lugar a un círculo vicioso.

2. Problemas de convivencia

Los problemas de convivencia están íntimamente relacionados con los déficits de comunicación entre padres e hijos adolescentes, y estos suelen aparecer cuando el adolescente no respeta las normas de la casa establecidas en cualquier tipo de familia o interfiere de alguna manera en la convivencia habitual del entorno familiar.

Algunas causas en las que podemos encontrar el origen de los problemas de convivencia más habituales son los cambios en el carácter del adolescente propios de su edad, el desacato a la autoridad de sus padres o de otros familiares o la falta de interés en los problemas y circunstancias familiares comunes, así como una gestión inadecuada del sistema de incentivos y castigos por parte de los padres y madres.

3. Incumplimiento de normas

Las normas establecidas en cada hogar son aquellas directrices y pautas de conducta que todos los hijos deben acatar con el objetivo de que la convivencia sea posible en el ámbito familiar, dando pie a una mala relación entre hermanos.

Este desacato a las normas de convivencia se produce cuando el hijo o la hija desatiende sus responsabilidades en casa, como pueden ser las de limpieza, la higiene o responsabilidades familiares de todo tipo con sus hermanos o con otros miembros de la familia. En ocasiones, el problema no está tanto en dinámicas familiares sino en la impulsividad del hijo o hija y su desatención a los objetivos abstractos basados en la colaboración.

No respetar los horarios de salida nocturna establecidos con los padres previamente también es una forma bastante habitual de desavenencia respecto a la convivencia entre padres e hijos.

Otras formas más graves que pueden presentar los hijos desobedientes en la adolescencia incluyen escaparse de casa, salir de la ciudad sin avisar o marcharse con un grupo de desconocidos durante la noche.

4. Desacuerdo con las amistades del adolescente

Tanto los amigos de los adolescentes como sus primeras parejas pueden afectar de manera positiva en el desarrollo psicológico del adolescente, pero en muchos casos también pueden acabar ejerciendo un efecto negativo en su desarrollo como ser humano.

Algunas de las formas en las que las amistades pueden afectar negativamente se relacionan con la introducción en hábitos nocivos como el consumo de drogas y alcohol, o bien en la normalización de prácticas que puedan poner en riesgo su salud como la conducción temeraria o cualquier otro tipo de actividades de riesgo. Ante estos focos de posibles riesgos, los padres y madres pueden adoptar una actitud demasiado controladora para evitar problemas, pero sin darse cuenta generan otros.

5. Conflictos entre hermanos

Son muchos los conflictos entre hermanos que pueden aparecer al inicio de la adolescencia, entre los más habituales podemos destacar los celos con los hermanos (a esa edad se empiezan a evidenciar los intereses, las aptitudes y los talentos de cada joven) y las discusiones frecuentes con los mismos debido a ello.

Este problema también se relaciona con la convivencia de la familia y debe ser atajado por los padres haciendo ver a sus hijos que todos son queridos por igual y que nadie es tratado mejor que nadie.

6. Expectativas académicas

Los déficits en el rendimiento académico suelen ser una causa de lo más habitual de problemas tanto relacionales como de convivencia entre padres e hijos adolescentes.

Durante la adolescencia se producen una serie de cambios que afectan a todos los ámbitos de la vida de la persona, y en ocasiones también puede verse afectado su rendimiento académico, por una gran variedad de causas: inseguridades personales y baja autoestima, búsqueda de la aprobación del resto de jóvenes para no encajar en el estereotipo de “empollón”, etc. Pero también puede ocurrir simplemente que los padres y madres tengan unas expectativas demasiado rígidas acerca de las notas que el joven debe sacar en la escuela.

7. Perspectivas de futuro

Las perspectivas de futuro que pueda tener el adolescente sobre su carrera universitaria o su futuro profesional también pueden ser un elemento de discordia que pueda generar malestar en la relación entre padres e hijos.

Aunque en la actualidad cada vez es más habitual que los padres acepten sin el menor problema cualquier decisión que tomen sus hijos respecto a su futuro, aún persisten muchos casos en los que los padres ejercen un modelo de crianza muy restrictivo en cualquier ámbito de la vida del hijo.

Cómo prevenir y gestionar los problemas familiares en la adolescencia

La adolescencia puede ser un desafío para las familias, pero con las estrategias adecuadas es posible manejar los conflictos y fortalecer las relaciones. A continuación, te presentamos algunos enfoques clave que pueden marcar la diferencia:

1. Promover la empatía

Entender que la adolescencia es una etapa de cambios y mostrar comprensión hacia las emciones del adolescente.

2. Mantener la calma

Gestionar los conflictos sin reacciones impulsivas, utilizando un tono sereno y respetuoso.

3. Fomentar el respeto mutuo

Valorar las opiniones de todos y actuar con coherencia, estableciendo un ambiente de cooperación.

4. Buscar apoyo profesional

Acudir a un terapeuta familiar si los conflictos persisten, para recibir orientación y mejorar la convivencia.

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Referencias bibliográficas:

Navarrete, L.; Ossa, C. (2013). Estilos parentales y calidad de vida familiar en adolescentes con conductas disruptivas. Ciencias psicológicas.

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Este artículo ha sido elaborado por un/a psicólogo/a sanitario/a colegiado/a del equipo de Avance Psicólogos y se basa en la evidencia científica recogida en el DSM-5, las guías APA y NICE, así como en la práctica clínica diaria del profesional. La información tiene un fin orientativo y no sustituye una evaluación psicológica personalizada. Si necesitas ayuda o tienes dudas sobre tu caso, nuestro equipo estará encantado de acompañarte.

Además, el contenido ha sido revisado por nuestro equipo de redacción clínica para garantizar su rigor y claridad.

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