La psicoterapia es un proceso muy adaptable y útil, pero precisamente por su potencial de adoptar diferentes formas y por el hecho de intervenir en fenómenos no físicos (la conducta humana y los procesos mentales), circulan una gran cantidad de creencias erróneas sobre ella.
Esto hace que muchas personas se creen una idea equivocada acerca de lo que se hace en la consulta del psicólogo (ya sea presecnial o en terapia online), lo cual lleva a más de uno a descartar la posibilidad de ir a terapia. Aquí refutaremos varias de estas creencias erróneas más habituales.
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Desventajas de ir al psicólogo: ¿Realidad o mito?
Muchas personas creen que ir al psicólogo tiene desventajas, pero en la mayoría de los casos, estas ideas provienen de mitos y desinformación. Algunas de las creencias más comunes incluyen que la terapia es demasiado cara, que solo es para «personas débiles» o que hablar de los problemas los hace peores.
Sin embargo, la evidencia científica demuestra lo contrario. La psicoterapia ha sido reconocida por organizaciones como la Asociación Americana de Psicología (APA) por su efectividad en el tratamiento de trastornos emocionales y en la mejora del bienestar general.
Otra idea errónea es que el proceso es interminable, cuando en realidad la mayoría de los enfoques terapéuticos tienen un inicio y un final claro. También se teme la exposición de secretos personales, pero los psicólogos están sujetos a estrictos códigos de confidencialidad. En resumen, la mayoría de las supuestas «desventajas» de la terapia son simplemente mitos sin fundamento.
Mitos sobre las desventajas de ir al psicólogo
Algunas creencias populares pueden hacerte rechazar la idea de acudir a psicoterapia. Sin embargo, muchas de ellas no tienen una base real. Vamos a analizarlas.
1. «Ir al psicólogo es solo hablar de mis problemas»
Muchas personas piensan que al psicólogo se va a quejarse y a desahogarse, lo cual les lleva, en no pocas ocasiones, que un servicio así no compensa el precio que se paga. Y no extraña: en caso de que la terapia fuese soltar lo que nos pasa por la cabeza y lo que no nos queremos guardar más, seguramente encontraríamos opciones mucho más económicas, o incluso gratuitas, como hablar con un amigo.
Sin embargo, la psicoterapia no tiene nada que ver con eso; es más bien un programa de entrenamiento en hábitos y patrones de pensamiento que sirven para superar problemas emocionales, cognitivos, comportamentales o de relaciones sociales.
2. «No quiero exponer mis secretos más íntimos»
Es cierto que en psicoterapia es habitual decir cosas de uno mismo que no han sido contadas a prácticamente nadie más, pero eso no significa que decir esas cosas sea “exponer” secretos. De hecho, los psicólogos no pueden revelar ninguna parte de la información confidencial revelada por sus pacientes, a no ser que no hacerlo ponga en serio peligro la integridad física de él mismo o de alguien más.
3. «Si voy al psicólogo, significa que estoy loco»
Algunas personas temen ser diagnosticadas con algún trastorno psicológico y por ello no buscan ayuda profesional a pesar de ser conscientes de que tienen un problema. La idea que hay tras esto es que estos diagnósticos equivalen a recibir la etiqueta de “loco” o “loca”, un concepto con claras implicaciones negativas. Sin embargo, esto es falso por dos motivos.
En primer lugar, la locura no es un concepto usado en salud mental porque no tiene valor explicativo ni descriptivo en este ámbito a la hora de entender qué le pasa a una persona que sufre un trastorno; en todo caso, tiene valor en Historia o Antropología, para conocer el modo en el que es y ha sido utilizado en diferentes sociedades y culturas, pero sin darlo por válido. En segundo lugar, el estigma históricamente asociado a quienes tienen trastornos psicológicos o psiquiátricos se ha debilitado muchísimo en las últimas décadas, y ya se asume que cualquier tipo de persona puede llegar, en algún momento de su vida, a tener problemas de salud mental. Además, los trastornos no son etiquetas, dado que son conceptos con límites relativamente difusos, y además, no resumen la personalidad de nadie, al expresarse de maneras diferentes en cada individuo (aunque comparten una serie de características comunes).
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4. «Si empiezo terapia, tendré que ir toda la vida»
La idea de que ir al psicólogo es algo que se hace de manera indefinida, como si fuese un hábito, es uno de los mitos más extendidos acerca de la tarea de los psicólogos. Esto hace que algunas personas no se planteen buscar ayuda profesional, al creer que no se pueden permitir un gasto así.
Pero, en realidad, a psicoterapia solo se va cuando es necesario, y de hecho, este proceso siempre es planteado y diseñado de manera que tiene un inicio y un final claro; si se alarga durante muchos meses de sesiones semanales, en la mayoría de los casos se asume que algo falla. Aunque es posible ir realizando visitas al psicólogo cada tantas semanas o meses para comprobar que no hay recaídas y que se sigue manteniendo un buen estado de salud mental tras la realización de la fase de psicoterapia con sesiones semanales, estas son algo así como chequeos, no propiamente un tratamiento psicológico.
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5. «La terapia puede hacerme daño»
Hay quien teme la posibilidad de quedar con secuelas psicológicas por el hecho de ir a terapia y someterse a ciertas técnicas, como por ejemplo la hipnosis. Pero la investigación científica muestra que los casos en los que la terapia da paso a daños psicológicos significativos y persistentes son muy raros, y no debería existir peligro siempre que comprobemos que el profesional al que vamos tenga las acreditaciones adecuadas.
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Consecuencias de no ir al psicólogo cuando lo necesitas
Evitar la ayuda psicológica puede empeorar los problemas emocionales con el tiempo. La ansiedad, el estrés y la depresión no suelen desaparecer solos; sin tratamiento, pueden intensificarse y afectar diversas áreas de la vida.
Las relaciones personales pueden deteriorarse debido a la irritabilidad, el aislamiento o la dificultad para comunicarse. En el ámbito laboral o académico, la falta de concentración y la desmotivación pueden reducir el rendimiento. Además, el estrés prolongado puede generar síntomas físicos como insomnio, fatiga y dolores de cabeza.
Postergar la terapia solo agrava la situación. Pedir ayuda no es una debilidad, sino el primer paso para superarse.
¿Cómo superar el miedo a ir al psicólogo?
Si aún te sientes inseguro sobre la terapia, puedes empezar con estos pasos:
- Infórmate: Lee sobre cómo funciona la psicoterapia y las diferentes técnicas que existen.
- Habla con alguien que haya ido a terapia: Conocer experiencias de otras personas puede ayudarte a despejar dudas.
- Elige un profesional con el que te sientas cómodo: La confianza con el terapeuta es clave para el éxito de la terapia.
- Da el primer paso: Una primera consulta no te compromete a nada. Puedes acudir, hacer preguntas y decidir si quieres continuar.
¿Sigues creyendo que no necesitas ir al psicólogo?
Si al leer este artículo te has identificado con algunas de las razones por las que las personas evitan la terapia, pero también has reconocido que tu bienestar emocional podría mejorar, es momento de replantearlo.
En Avance Psicólogos, colaboramos con un equipo de especialistas que te acompañarán en un proceso basado en evidencia científica, en un entorno seguro y sin juicios. La terapia no es solo para «casos graves», sino para cualquier persona que quiera entenderse mejor, gestionar sus emociones y mejorar su calidad de vida.
No dejes que los mitos o el miedo te impidan sentirte mejor. Agenda tu primera entrevista gratuita y da el primer paso hacia tu bienestar.
Referencias bibliográficas:
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