Crianza respetuosa: ¿Qué es y cuáles son sus fundamentos?

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Crianza respetuosa: ¿Qué es y cuáles son sus fundamentos?. Reflexionar acerca del estilo de crianza con el que educamos a nuestros hijos e hijas es muy importante porque las relaciones con los cuidadores/as constituyen la base del desarrollo social y emocional, y por lo tanto, del bienestar actual y futuro de los niños/as.

Existen muchas formas de educar y una de las más recomendables es la crianza respetuosa. En este artículo, profundizaremos en este estilo de crianza y en cuales son sus principales fundamentos para poder aplicarlos en la vida cotidiana.

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¿Qué es la crianza respetuosa?

La crianza respetuosa es un enfoque educativo que basa sus principios en la teoría del apego de Bowlby y que tiene como objetivo principal fomentar una relación segura y respetuosa entre las figuras cuidadoras y el niño o niña.

Las investigaciones nos dicen que la crianza respetuosa favorece el desarrollo de personas seguras de sí mismas, con una sana autoestima, con mejores capacidades de regulación emocional, con habilidades de comunicación adecuadas y con una actitud de responsabilidad ante la vida.

Este tipo de crianza se centra, por un lado, en fomentar una adecuada autonomía en nuestros hijos e hijas, para lo cual es muy importante confiar en los recursos y habilidades que en función de su edad los niños/as van desarrollando; y, por otro, en satisfacer sus necesidades emocionales, sociales y físicas, brindándoles el apoyo y afecto que puedan necesitar en todas las etapas de su vida, de manera muy adaptada a sus características personales.

Los fundamentos de la crianza respetuosa

A continuación, vamos a describir algunos de los principales fundamentos de la crianza respetuosa, que nos puedan ayudar a aplicar este estilo educativo con nuestros hijos e hijas:

1. Respeto a la individualidad: valida que hijo/a es único/a

Un fundamento importante de la crianza respetuosa es el reconocimiento y respeto por la individualidad del niño o niña. Esto significa aceptar y validar que cada uno es único y tiene sus propias necesidades, intereses y ritmo de desarrollo.

La aceptación incondicional de los cuidadores favorece la construcción de un auto-concepto y una autoestima saludable. Cuando somos pequeños necesitamos sentir que nuestros cuidadores/as nos quieren y nos aceptan tal y como somos. Esto nos ayuda a aceptarnos a nosotros/as mismas de esta misma forma.

2. Conexión emocional: pon atención a las emociones

Un aspecto clave de la crianza respetuosa es la conexión emocional con el niño/a. Esto implica, en primer lugar, tratar de entender y validar sus diferentes estados emocionales, observando con atención qué les ocurre, qué necesitan o que están expresando o tratando de expresar.

Cuanto más disponibles y atentos están los cuidadores/as a las necesidades emocionales de los menores, más posibilidad hay de que los niños/as reconozcan sus emociones y las expresen con seguridad.

Por otro lado, como cuidadores/as, es imprescindible saber identificar y canalizar nuestras propias emociones para brindar espacios seguros y  estar disponibles para acompañar y guiar los estados emocionales de nuestros hijos/as. Además, nuestra forma de expresar nuestras emociones serán los primeros y más relevantes ejemplos que aprenderán, por lo que si tenemos dificultades o estamos atravesando momentos complicados en importante buscar el apoyo adecuado.

Por último, debemos recordar no minimizar o ridiculizar las dificultades que los niños y niñas atraviesan, porque aunque desde una mirada adulta puedan resultar problemas poco significativos, para los niños/as son cosas verdaderamente preocupantes y que les restemos importancia será muy doloroso para ellos/as .

3. Comunicación asertiva: sé un ejemplo positivo al expresarte

La crianza respetuosa también se fundamenta en propiciar una comunicación abierta y asertiva. Esto significa explicar las cosas a los niños/as de una manera que puedan entender, así como escuchar sus preguntas, opiniones y de una manera respetuosa, haciéndoles partícipes de las diferentes situaciones del entorno.

Es especialmente relevante poner atención a cómo comunicamos las críticas o peticiones de cambio de conducta, y a cómo es la comunicación en momentos de conflicto o enfado en la dinámica familiar, tanto hacia los niños/as como entre otras personas.

Tenemos que recordar que somos un ejemplo para ellos/as y es muy probable que aprendan y reproduzcan la forma de comunicación que perciban en su entorno. Si como adultos utilizamos comunicación agresiva estamos favoreciendo que copien esta forma de expresarse. Si por el contrario buscamos mejorar en nuestras habilidades comunicativas tenemos una oportunidad de ofrecerles ejemplos favorables.

4. Disciplina positiva: establece límites de forma respetuosa

La crianza respetuosa nos transmite la visión de que los límites son buenos porque generan seguridad y favorecen una buena relación con el entorno. Sin embargo, una diferencia muy importante con respecto a otros métodos o estilos más convencionales, es que en la crianza respetuosa los límites se establecen desde una disciplina positiva: se busca favorecer los cambios de comportamiento mediante el razonamiento, con empatía y con respeto.

Aunque finalmente en gran medida los cuidadores/as serán quienes guíen y decidan, desde este enfoque es importante tener en cuenta las opiniones de los menores y expresarles los límites haciéndoles partícipes y explicándoles con empatía las razones de los mismos.

Hacerlo de esta forma ayuda que los niños/as se sientan queridos, respetados y valorados. Además, fomenta la toma de responsabilidad de sus acciones al sentirse mucho más parte del proceso.

5. Autonomía: facilita que se sienta seguro e independiente

 La crianza respetuosa también implica fomentar la autonomía del niño, permitiéndole tomar decisiones y asumir responsabilidades de acuerdo con su edad y habilidades.

Este es un fundamento muy importante de este estilo de crianza porque encontramos una importante correlación entre conductas de sobreprotección de los cuidadores/as y apegos inseguros en los niños/as.

En contraposición, confiar y potenciar adecuadamente las capacidades y recursos de nuestros hijos/as, cuidando que las situaciones a las que se enfrenta sean ajustadas a su edad y desarrollo, fomenta que confíen más en sí mismos y mejora su sensación de seguridad personal. Es más probable confiar en nosotros mismos si sentimos que las personas que nos quieren también lo hacen.

6. Interés: muestra curiosidad hacia a sus gustos y actividades

Pasar tiempo de calidad con los niños, participando en actividades que disfrutan y mostrando interés en sus aficiones y gustos, es otro pilar de la crianza respetuosa. Como niños/as necesitamos sentir que lo que para nosotros/as es importante, es validado y reconocido. Esto fomenta nuestra curiosidad y nuestra motivación por de aprender y de vincularnos con los demás y con el entorno.

Además, interesarnos y pasar tiempo de calidad con nuestros hijos/as, nos ayuda a generar un vínculo seguro con ellos/as, es una oportunidad para conocerles más y genera mayor confianza y unión en el vínculo.

Poner atención a esto puede ser especialmente importante en la etapa de la adolescencia, dado que es una etapa donde forma parte del proceso de desarrollo que se produzca una priorización de los vínculos con sus iguales. Si mostramos interés honesto por las cosas importantes para ellos/as, esto puede facilitar que se muestren un poco más abiertos o dispuestos a comunicarse con los cuidadores/as.

7. Cuidado de las necesidades físicas: prioriza hábitos saludables

Por último, la crianza respetuosa también implica cuidar de las necesidades físicas de los niños y niñas: una alimentación saludable, horarios estables que favorezcan la estabilidad, un adecuado descanso, niveles de actividad coherentes con el nivel de desarrollo, una higiene adecuada y mantener a los menores alejados de sustancias perjudiciales, son algunos ejemplos de necesidades físicas básicas.

Es especialmente importante asegurarnos de que estas necesidades están adecuadamente cubiertas y si tenemos dudas, podemos consultar a los profesiones de la salud que corresponda, pues las necesidades físicas de los niños y niñas en muchos aspectos difieren de las de los adultos, por lo que es fundamental contar con información fiable al respecto.

Conclusiones

 La crianza respetuosa se basa en la premisa de que los niños son personas valiosas que merecen respeto, comprensión y amor incondicional. Se trata de una filosofía que puede ayudar a crear una relación saludable y amorosa entre padres e hijos, promoviendo el desarrollo de personas seguras y felices.

Poner en práctica la crianza respetuosa puede ser un desafío, ya que requiere paciencia, empatía y autocontrol. Sin embargo, los beneficios a largo plazo son enormes, tanto para los niños/as como para los padres. Los niños/as criados/as de esta manera tienden a tener una autoestima saludable, a ser más cooperativos y a tener buenas habilidades sociales y emocionales.

¿Necesitas ayuda con la crianza respetuosa?

Si necesitas ayuda para implementar la crianza respetuosa, nuestro equipo de psicólogos profesionales te podría ser de ayuda.  En Avance Psicólogos llevamos más de 25 años brindando nuestros servicios de psicoterapia en Madrid. Actualmente ofrecemos sesiones tanto de manera presencial como en el formato de terapia online. Nuestros psicólogos y psicólogas pueden atender tu caso de manera especializada a las necesidades personales o familiares.

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 Referencias bibliográficas:

Cortes García, Y. P. (2022). Cero golpes: crianza respetuosa. Universidad Autónoma Metropolitana

Duarte-Rico, L., García-Ramírez, N., Rodríguez-Cruz, E. & Bermúdez-Jaimes. M. (2016). Las prácticas de crianza y su relación con el Vínculo Afectivo. Revista Iberoamericana de Psicología: Ciencia y Tecnología, 9 (2), 113- 124

Lecannelier, F. (2016). A.M.A.R: hacia un cuidado respetuoso de apego en la infancia. B de Books.

Santa Cruz, F. F,  D’Angelo, G. (2020). Disciplina positiva para el desarrollo de las habilidades emocionales. Revista de Investigación Psicológica, (24), 53-74.

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autora del artículo

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Por Belén Ramos Gómez

PSICÓLOGA COLEGIADA M-37048

Belén Ramos Gómez (Sevilla, 1996) se graduó en Psicología por la UAM. Trabaja en la consulta privada desde 2019. Desde entonces, lleva formándose en diferentes ámbitos de la psicología: Máster en Psicología General Sanitaria (UAM), Máster en Psicología General Sanitaria (UAM), Formación en Terapia Gestalt (IPG), Teorías del apego y trauma, Formación en Duelo, Experta en Coaching y formaciones en perspectiva de género. Adicionalmente, tiene experiencia laboral en un recurso de adicciones, en un centro de menores y en acompañamientos a las infancias y adolescencias.

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