10 Errores a evitar en la pareja

errores a evitar en la pareja

No existe la pareja perfecta, pero si queremos tener una relación sana hay puntos fundamentales que debemos cuidar. Estos son algunos de los errores más comunes que debemos evitar en nuestras relaciones de pareja.

Nuestra Terapia de Pareja

¿Cuales son los errores de pareja que podemos evitar?

A continuación descubriremos los 10 errores de pareja que suelen darse comúnmente y como podemos evitarlos:

1. “Querer que quiera”

Muchas veces no nos vale con que nuestra pareja haga las cosas que le pedimos, o las que nos resultan importantes. A veces también pretendemos que la otra persona le dé la misma importancia a las cosas que nos interesan, y esto nos lleva a quejas del tipo “¡Es que sólo lo haces si te lo pido… si no, te da igual!”. Cuando nos molestamos por tener que pedir las cosas, esta actitud nos impide valorar el hecho de que, en realidad, la mayoría de las veces que expresamos nuestras peticiones lo más probable es que nuestra pareja trate de cumplirlas.

2. Pretender que adivine nuestro pensamiento

Aunque a medida que la relación avanza vamos conociéndonos más, es un error creer que la otra persona debería saber lo que queremos, sentimos o pensamos. Ideas del tipo “Ya debería saberlo” son las que nos conducen a problemas de comunicación típicos como responder con un “Nada” o un “Tú sabrás” cuando nos preguntan si nos pasa algo. Por lo general, compensa repetir las cosas las veces que sea necesario en lugar de callarse y dejar que la frustración se acumule.

3. Esperar que el cariño sea siempre espontáneo

Este error viene del mito de que tanto los gestos de afecto como el sexo tienen que “surgir” o resultarán artificiales. Pero… ¿nos resulta artificial que una persona nos diga “Gracias” cuando está estipulado por una norma social? ¿O valoramos menos un regalo por el hecho de que nos lo hagan en nuestro cumpleaños en lugar de cualquier otro día? Nuestras acciones y gestos están más “programados” dentro de la rutina de lo que pensamos. Tener rutinas como el “Te quiero” de despedida antes de ir a trabajar o el beso de irse a dormir puede ser algo muy especial, y lo bueno es que cada pareja puede establecer una costumbre propia y única.

Igualmente, preguntas como “¿Me das un beso?” o “¿Quieres un abrazo?” pueden enternecer mucho a nuestra pareja y dar más protagonismo al afecto físico en nuestra vida.

4. Dar las cosas por hecho

De la misma manera que nos acostumbramos a no pedir, a no comunicar, también nos olvidamos de valorar y reforzar las cosas que nos gustan. Así, nos pesan mucho las conductas de la otra persona que nos molestan, pero tendemos a pasar por alto los detalles positivos: que haya salido un poco antes de trabajar para estar más tiempo en casa, que prepare la cena, que nos envíe un mensaje de buenos días… Este error también afecta en el sentido contrario, cuando damos por hecho que la otra persona ya conoce las cosas positivas de la relación y por eso no nos molestamos en resaltarlas. Una de las formas más comunes que adopta este error es el no decir “Gracias”, “Te quiero” o cualquier otra expresión de aprecio por pensar que la otra persona “ya lo sabe”.

5. Filtrar lo negativo

Como ya hemos visto, nos pesan más los detalles negativos que los positivos. El filtro negativo nos lleva a quedarnos de manera selectiva con todas aquellas ocasiones en las que nuestra pareja nos ha molestado, decepcionado, etc. Entonces empezamos a desarrollar y verbalizar ideas negativas generalizadas como “Nunca haces lo que te pido” o “No hay manera de que me escuches”. Antes de dejarnos llevar por esta negatividad, es importante sopesar y buscar las excepciones a esos pensamientos.

6. Llevar la cuenta

Cuando discutimos, podemos caer en el error de no discutir por lo que nos molesta en el momento. Discutimos por lo de ahora, más lo de ayer, más lo de la semana pasada. Llevar la cuenta de las faltas en la pareja nos hace guardar rencor, de manera que cuando hacemos una crítica o un comentario llevamos una carga de recuerdos pasados y los usamos como arma arrojadiza. Por eso es importante solucionar las cosas de una en una, en vez de sacar a relucir los trapos sucios cada vez que se toca un tema.

7. “Ceder” en vez de aceptar

Adaptarse a la convivencia requiere un grado de aceptación. Y aceptar significa poder vivir con las cosas que mi pareja hace de manera distinta a como lo haría yo. En cambio, ceder implica tragarse el disgusto de las cosas que nos molestan para no tener una discusión; el problema de esto es que crea acumulación. En lugar de ceder, hemos de preguntarnos si lo que nos molesta en ese momento es algo con lo que podemos vivir sin darle tanta importancia, o si por el contrario necesitamos hablar con nuestra pareja para intentar cambiar algo.

8. Hablar desde el ataque

Hay muchas maneras de hablar agresivamente. No sólo los gritos o insultos son formas agresivas de comunicación. Las indirectas pasivo-agresivas, el sarcasmo o hablar siempre en segunda persona (“Te comportas…”, “Es que tú…”) también son ataques a evitar si buscamos una comunicación efectiva.

 

9. Castigar

Ante el enfado, en lugar de hablar directamente es posible que caigamos en la trampa de usar castigos. Por pensar que “no se lo merece” o para “que se fastidie”, podemos llevar a cabo conductas pasivo-agresivas que van desde no hacer cena para la otra persona hasta darle el trato del silencio, pasando por utilizar el sexo como moneda de cambio. Podemos hacerlo con la intención de que así “se dé cuenta de una vez”, pero lo único que conseguiremos será crear más distancia y rabia.

10. No respetar lo individual

Aunque la mayoría de los errores que hemos visto tienden a crear distancia, irse al otro extremo también puede ser perjudicial. Compartir intereses es maravilloso, pero sin caer en el mito de que “hay que hacerlo todo juntos” o que “si te apetece pasar tiempo con otras personas sin tu pareja es que algo va mal”. El tiempo y las actividades en pareja son fundamentales en la relación, pero para que sea sostenible es igualmente importante que haya momentos y cosas reservadas para cada miembro en privado.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

Referencias bibliográficas:

Avoiding the “Four Horsemen” in Relationships (s.f.). Recuperado de
https://ggia.berkeley.edu/practice/avoiding_the_four_horsemen_in_relationships
Bermúdez, C., Brik, E. (2010). Terapia Familiar Sistémica. Madrid, España: Síntesis.
Bustamante, J. (2016). Sexualidad y Terapia de Pareja: la Pareja desde un Enfoque Global.
Madrid, España: UNED.

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