Cómo salir de una relación tormentosa

Cómo salir de una relación tormentosa

Cómo salir de una relación tormentosa. Para bien y para mal, las relaciones amorosas generan vínculos fuertes que van más allá del aquí y el ahora. Si una pareja de casados empieza a discutir a gritos un día, no es raro que las muestras de afecto aparezcan de nuevo al cabo de pocas horas. Esta clase de uniones sentimentales solo se rompen si hay buenos motivos para ello.

Sin embargo, a veces los motivos para romper la relación están ahí, pero sin embargo nadie termina de dar el paso que beneficiaría a ambos; la inercia de llevar mucho tiempo juntos puede generar presión, e incluso hay casos en los que desafortunadamente lo que evita la separación es el miedo.

En este artículo veremos algunos consejos acerca de cómo salir de una relación amorosa que solo causa dolor emocional y no aporta nada, aunque no olvides que no existen recetas mágicas que funcionen para todo el mundo: debes adaptar estas pautas a vuestro caso particular.

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Consejos para ayudarte a salir de una relación tormentosa

Estas son pautas a seguir que puedes utilizar como una mini-guía para terminar con una relación que te produce dolor.

1. Párate a analizar tus motivos

Si realmente calificarías tu relación de pareja como tormentosa y consideras que el malestar que te produce no está causada por elementos externos a ella (como por ejemplo una enemistad con la familia de la persona a la que amas), entonces tienes motivos legítimos para querer romper, separarte o divorciarte. Debes tener claro que el sufrimiento no es el estado natural de una relación amorosa.

Por eso, el primer paso es comprender que los motivos por los que quieres terminar con esa relación ni dicen algo malo sobre ti, ni resultan superfluos, dado que en esta clase de vínculos afectivos las emociones lo son todo, y si las emociones que el tuyo suele despertar en ti te dañan, eso en sí mismo indica que no tiene sentido sentirse culpable por querer romper, por un lado, y que no debes esperar la aprobación de alguien más para hacerlo.

2. Valora la urgencia con la que debes romper

Salir de una relación de este tipo no es fácil, pero debe hacerse cuanto antes mejor. Eso sí, en algunos casos debe ser algo inmediato, cuestión de pocas horas o de minutos. Si crees que tu relación es tormentosa, plantéate si es porque la otra persona te ataca física o psicológicamente de maneras que vulneran tu integridad y tu dignidad. Si es el caso, independientemente de si crees que lo hace queriendo o sin darse cuenta de lo que hace, debes protegerte cuanto antes y terminar la relación enseguida, sin darle la oportunidad de manipularte.

Ten en cuenta que muchas personas que maltratan a sus parejas realizan comportamientos conocidos como gaslighting, y que consisten en hacer ver que sus ataques son fruto de la imaginación de la víctima, de manera que se exculpan y a la vez hacen sentir culpable a quien ha sido atacado. Por eso, en estos casos hay que poner énfasis en la necesidad de terminar la relación rápidamente y de manera claramente unilateral.

Si crees que romper con la relación puede hacer que la otra persona se vaya a volver más violenta o que vaya a acosar mucho más (porque en el pasado te ha demostrado que tiende a comportarse de esa manera ante la posibilidad de salir de una relación), es importante que te pongas en contacto con las autoridades, para que impidan que se acerque a ti o que te siga atacando.

3. Ponte fechas y pequeños sub-objetivos

Romper suele ser algo que exige salir fuera de la zona de confort, y por eso algunas personas lo van aplazando una y otra vez, sin ver que con eso alargan el problema y el sufrimiento. Para evitar esto, apúntate en la agenda un día y hora concretos en los que se producirá la ruptura, y si es necesario, también el día y la hora en la que debes llevar a cabo algún sub-objetivo para realizar preparativos. Por ejemplo, anota el día del momento en el que te reunirás con esa persona para comunicarle tu decisión, y el día y la hora en la que la llamarás para quedar a esa hora y en ese lugar.

Esto parece un detalle sin importancia, pero realmente marca la diferencia: si creas a tu alrededor elementos que te llevan a comprometerte con el proceso de salir de esa relación tormentosa, aumentarás mucho tus probabilidades de terminar haciéndolo bien.

4. Si puedes, apóyate en tus seres queridos

No todo el mundo siente que debe compartir sus ideas y emociones con sus amigos y familiares en situaciones como esta, pero en el caso de que sí creas que agradecerías algo así, hazlo. Incluso si eres una persona más bien cerrada y que ve con recelo abrirse acerca de sus sentimientos con los demás, lo más probable es que los demás te muestren apoyo enseguida, por mucho que no les tengas acostumbrados a esta clase de situaciones.

No hay que olvidar que existen formas de amor y de afecto de muchos tipos, y que no tiene sentido actuar como si nada profundo te uniese a esos seres queridos: precisamente, la relación que mantienes con ellos está pensada para situaciones como esta por la que pasas.

 

¿Terapia de pareja o terapia individual?

En muchos casos en los que una relación de pareja pasa por malos momentos, surgen dudas acerca de si merece la pena ir en busca de ayuda profesional para ayudar a solventar esta situación. Esto hace que algunas personas que quieren terminar una relación se planteen si deben ir a terapia de pareja o a terapia individual, para tratar sus propios problemas emocionales.

Ante dudas como esta, la respuesta es sencilla y complicada a la vez: si realmente existe una indecisión acerca de si romper o no, la terapia de pareja es una opción a tener en cuenta; pero si ya hemos tomado la decisión de terminar con ese tipo de relación, no tiene sentido ir a terapia de pareja, y en todo caso podemos ir a terapia individual si creemos que lo necesitamos. Es un error ir a terapia de pareja para tener una coartada para justificar la ruptura posterior bajo la idea de que “lo hemos intentado todo”, porque eso supone consumir tiempo y esfuerzos por parte de la persona con la que cortamos.

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Referencias bibliográficas:

Biscotti, O. (2006). Terapia de Pareja: una mirada sistémica. Buenos Aires: Lumen.
Christensen A., Atkins D.C., Baucom B., Yi J. (2010). Marital status and satisfaction five years following a randomized clinical trial comparing traditional versus integrative behavioral couple therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology. 78 (2): pp. 225 – 235.
Coe, C. L.; Wiener, S. G.; Rosenberg, L. T. y Levine, S. (1985). The Psychobiology of Attachment and Separation. Elsevier. pp. 163-199.
Morgan, J.P. (1991). What is codependency? Journal of Clinical Psychology 47(5): pp. 720 – 729.

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