Egocentrismo: ¿En qué se diferencia del Narcisismo? Significado, rasgos y ejemplos

Laura Palomares

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egocentrismo
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La psicología tiene la difícil tarea de explicar y describir el egocentrismo. Para conseguirlo, muchas veces construye conceptos que se refieren a fenómenos psicológicos muy abstractos, es decir, que pueden manifestarse de múltiples maneras.

El egocentrismo es uno de esos conceptos que la psicología ha desarrollado para describir una gran variedad de comportamientos. En este caso, lo que caracteriza a este estilo comportamental es la tendencia a realizar acciones cuya finalidad última es obtener beneficios para uno mismo, sin tener en mucha consideración a los demás.

A lo largo de este artículo veremos qué es el egocentrismo, cómo se expresa en situaciones reales, y pondremos varios ejemplos.

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Diferencias entre egocentrismo y narcisismo

A continuación veremos las diferencias entre el egocentrismo y el narcisismo:

¿Qué es el narcisismo?

El narcisismo es un rasgo de personalidad que en función del grado en que se manifiesta puede conllevar un trastorno conocido como Trastorno Narcisista de la Personalidad. Este trastorno se caracteriza por la necesidad de admiración, falta de empatía, egocentrismo en cuanto sobre-estimación de las propias capacidades e instrumentalización del otro para el propio beneficio.

¿Qué es el egocentrismo?

El egocentrismo es la tendencia a centrar la atención en los propios intereses y necesidades, sin prestar atención al punto de vista y a los intereses de los demás.

Así pues, las personas que presentan un alto nivel de egocentrismo no solo sitúan la satisfacción de sus propias necesidades y deseos en la diana de casi todas sus acciones; además, ni siquiera tienen en cuenta a los demás cuando beneficiarlas no les costaría nada. En definitiva, el egocentrismo no consiste tanto en aprovecharse de los demás por interés propio, sino es simplemente no tener en cuenta los intereses de los demás, excepto si esto ayuda a atender las propias necesidades. Es como si en la manera de pensar de los egocéntricos faltase la parte que nos permite conectar emocionalmente con los demás y gracias a lo cual no tenemos que poner esfuerzo en imaginar qué quieren y qué no quieren quienes nos rodean.

Curiosamente, esto no significa que las personas egocéntricas no puedan empatizar con nadie. Significa, más bien, que de manera espontánea no lo hacen, a no ser que las evidencias de que lo que han hecho ha dañado a los demás sean muy evidentes, o a no ser que se pongan a pensar deliberadamente en qué es lo que quieren los demás.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que el egocentrismo es un fenómeno gradual. Es decir, que hay muy poca gente egocéntrica al 100%, sino que la mayoría de las personas tienen ciertas expresiones de egocentrismo en contextos determinados, y lo único que cambia es nuestra propensión a dejarlo plasmado en nuestras acciones de manera frecuente y muy clara. Por eso, el concepto de egocentrismo “puro” del que hablamos aquí, a la práctica, es muy poco común entre la población, y conforma más bien una referencia para aprender a detectar esta clase de patrones de comportamiento.

Personas egocéntricas: Un ejemplo de la personalidad egocéntrica

Pensemos, por ejemplo, en una persona que está en un vagón de tren y necesita bajarse en una parada, pero le cuesta porque hay mucha gente amontonada frente a la puerta. Alguien que no sea significativamente egocéntrico probablemente comunicará de algún modo que le gustaría que le dejasen pasar, y que para ello necesita que se aparten. En cambio, alguien con tendencias hacia el egocentrismo se abalanzará sobre la puerta sin pensarlo demasiado, realizando movimientos para apartar a quien se ponga por delante, y solo al ver las reacciones de desagrado y de sorpresa de los demás se dará cuenta de que lo que ha hecho ha estado mal, y ha perjudicado a otros.

Características de las personas egocéntricas

Estos son algunos de los rasgos característicos de las personas con un alto nivel de egocentrismo.

1. Hablan casi siempre desde su punto de vista

Las personas egocéntricas experimentan algunos problemas a la hora de negociar o de captar el interés de los demás al hablar, porque raramente adoptan la perspectiva del resto de personas. Esto hace que el contenido de su discurso parezca, en ocasiones, banal, ya que no apela a los intereses reales del resto; siempre tiene al Yo como punto de referencia.

2. Les gusta más bien poco compartir

Para las personas con un marcado egocentrismo, compartir significa perder parte de lo que daban por hecho que tendrían. Por eso, no les gusta, y por defecto no plantearán la posibilidad de que ellas compartan algo con otros, a no ser que crean que esto les reportará beneficios claros en otro aspecto de la vida.

3. Manipulan a los demás con mayor frecuencia

Otra de las características asociadas al egocentrismo es la facilidad con la que se cae en situaciones de manipulación de los demás. A veces, incluso, creyendo que es por el propio bien de la víctima (al no pararse a pensar en los posibles motivos por los que a esa víctima realmente le podría perjudicar estar en esa situación).

5. No respetan el espacio o los momentos de los demás

Las personas egocéntricas interrumpen más e invaden más el espacio del resto de las personas, porque en muchas ocasiones ni siquiera se les pasa por la cabeza que eso exista y deba ser respetado. Esto hace que se expongan a la creación de conflictos, muchas veces sin darse cuenta.

La etapa infantil y el egocentrismo

Jean Piaget describió el egocentrismo como una fase del desarrollo durante la etapa infantil que demuestra que el cerebro aún no está lo suficientemente maduro como para empatizar y entender que las cosas no solo se ven desde el punto de vista de uno mismo, sino que hay otros puntos de vista. Esta fase del desarrollo infantil puede perdurar durante la fase adulta debido a unas experiencias y conductas aprendidas en un entorno familiar o social en el que no se han valorado la empatía y la afectividad y se han puesto grandes expectativas en la persona en cuestión. El resultado de todo ello, es una fuerte necesidad de aprobación por parte de los demás debido a una autoestima frágil, poca sensibilidad respecto a los sentimientos de otras personas y dificultades de relaciones interpersonales, mostrándose muy sensibles a las críticas. Esto hace que se sientan solos o desplazados y con altibajos emocionales.

Sin embargo las personas egocéntricas no tienen la necesidad de destruir a los demás para estar por encima de ellos, porque sencillamente no piensan en los demás. No existe esa sensación de mala fe que desprende el trastorno narcisista de la personalidad. La egolatría se muestra como un mecanismo de defensa ante la baja autoestima. Trabajar en este sentido fomentando a las vez habilidades sociales es una manera eficaz de abordar esta conducta.

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Referencias bibliográficas:

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Epley, N.; Morewedge, C.K.; Keysar, B. (2004). Perspective taking in children and adults: Equivalent egocentrism but differential correction. Journal of Experimental Social Psychology. 40 (6): pp. 760 – 768.
Surtees, A.D.R. & Apperly, I.A. (2012). Egocentrism and automatic perspective taking in children and adults. Child Development. 83(2): pp. 452 – 460.
Strack, S. (2005). Handbook of Personology and Psychopathology. Wiley.

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