Falta de empatía: 14 rasgos de las personas poco empáticas

Falta de empatía: 14 rasgos de las personas poco empáticas

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La empatía es una capacidad del ser humano necesaria para poder relacionarse de forma sana con las personas que le rodean. Este término se ha hecho muy famoso en estos últimos años. Se habla constantemente de la empatía como una buena cualidad, que debemos atender y desarrollar para tener mejores relaciones con las personas. Pero realmente, es un concepto bastante complicado de definir. Me parece importante diferenciar entre empatía y simpatía, creo que son dos conceptos que solemos confundir y es importante tenerlo claro para poder identificar a personas que tienen falta de empatía.

Cuando escucho conversaciones cotidianas en diferentes grupos, me doy cuenta que las personas estamos bastante despistadas en lo que a empatía se refiere. En este post me gustaría responder a estas preguntas: ¿Qué es la empatía? ¿Cómo son las personas que tienen falta de empatía?

¿Qué es la falta de empatía?

Para saber si estamos ante una persona con falta de empatía, es necesario poder definir que es la empatía. La empatía consiste en la capacidad para identificar y comprender las emociones y sentimientos de las otras personas, y así, poder entender el contexto y responder ante ello. En relación a lo que mencionaba antes sobre la confusión con la simpatía, yo no necesito entender a la otra persona para mostrarme amable o simpática. Por el contrario, yo puedo ser empática y no tener simpatía por la persona que tengo enfrente.

Por tanto, la empatía va más allá de mostrar cariño o amabilidad por el otro, la empatía es una capacidad para entender de forma cognitiva y emocional los sentimientos y emociones que la otra persona me cuenta o que identifico. Es por esto, que la empatía no solo engloba el ámbito emocional, sino que también tiene que ver con el aspecto cognitivo, es tener la capacidad para poder entender e identificar el lenguaje no verbal, la forma que tiene de expresar lo que me está diciendo… y de ahí poder inferir una emoción, que luego posteriormente tengo que contrastar con la persona.

¿Por qué hay personas sin empatía?

La empatía puede ser definida, de un modo resumido, como la predisposición a comprender no solo los estados cognitivos de los demás (es decir, saber lo que saben y lo que no saben, y comprender sus creencias), sino también a sentir lo que los demás sienten, sobre todo cuando se trata de emociones y sentimientos muy intensos. Eso hace que entre la mayoría de los seres humanos, los estados emocionales puedan ser, en parte, contagiados.

Sin embargo, hay casos en los que este rasgo psicológico no se da. ¿A qué se debe que existan personas sin empatía? La clave para comprender esto la encontramos en el punto en el que la Psicología y la Biología se encuentran.

14 rasgos de personas con falta de empatía

A continuación, veremos los rasgos más característicos de las personas que carecen de empatía:

1. Personas egoístas

Ya que estas personas no tienen la capacidad para entender las emociones y deseos de los demás, suelen ser personas egoístas. Esta cualidad claramente la detectan las personas de su alrededor, que sienten que sólo importa lo suyo y que la persona con falta de empatía no piensa en sus deseos.

2. Centradas en sí mismas

Como consecuencia de dicho egoísmo, suelen ser personas que dan mucha importancia a sus cosas pero que pocas veces expresan interés por lo que les
sucede a las demás. Es por ello que están muy centradas en sí mismas y no se dan cuenta que pueden descuidar a las demás.

3. No entienden a las otras personas

Ésta es la característica principal de las personas con falta de empatía. Les resulta muy difícil y a veces son incapaces de comprender las necesidades y los deseos de las demás personas. Es por ello, que estas personas pueden sentirse perdidas en la relación con otros.

4. Frías emocionalmente

Como consecuencia de esta incapacidad para entender las emociones de las personas que les rodean, pueden transmitir frialdad emocional. Esto puede provocar que las demás personas no se sientan muy cómodas.

5. Dificultad para relacionarse

Puede resultarles complicado dicha relación ya que al no entender a las demás, estar más centradas en sí mismas y preocuparse más de lo suyo que de lo del resto, les es difícil conectar con otras personas. Ésta falta de empatía, puede hacerles sentir raros en las relaciones grupales.

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6. Generan desconfianza

Debido a que transmiten ésta frialdad emocional, suelen generar desconfianza en las personas que tienen a su alrededor. Las personas de su alrededor no tienen muy claro si quizás les están manipulando o si realmente están entendiendo cómo se están sintiendo.

7. Teoría mente distorsionada

La teoría de la mente es la capacidad para detectar pensamientos, deseos, intenciones…y así poder usar dicha información para reaccionar. En los casos de personas con falta de empatía, puede verse afectada dicha capacidad ya que al no identificar las necesidades de las otras personas, también les puede costar identificar los deseos e ideas de los demás.

8. Narcisistas

Al tener ésta falta de empatía, suelen ser personas que transmiten una superioridad frente a los demás. Quizás puede ser una forma de defensa para evitar que les hagan daño, pero lo que transmiten hacia los demás es que ellos son perfectos tal y como son.

9. Rígidos mentalmente

Dicha característica está relacionada con la que veremos después. Debido a que les cuesta “leer” a las otras personas, se rigen por pensamientos e ideas muy rígidas. Son personas que cuando se expresan no lo hacen desde la pregunta o la idea, sino que se expresan desde la contundencia y la fijación. Suele resultar muy complicado sacarles de lo que ellos piensan.

10. Se rigen por muchos prejuicios

Como consecuencia de la anterior característica, los prejuicios les ayuda a tener una guía de lo que es correcto o no, bueno o malo. Ya que les es complicado ver las necesidades y deseos de las demás personas, necesitan ese camino para saber cómo moverse en cada contexto.

11. Conductas instrumentales

Suelen actuar para conseguir sus necesidades. No lo hacen teniendo en cuenta a la otra persona ya que carecen de la empatía necesaria para ello. Sino que se rigen por lo que necesitan y que tienen que hacer para conseguirlo.

12. Conductas más agresivas

Me parece importante explicar este punto, ya que con agresivas, no tiene por qué ser violentas ni verbal ni físicamente. Sino que son conductas que ellos propician, es decir, son proactivos y van a por lo que quieren conseguir.

13. Falta de remordimientos

Al no tener en cuenta las necesidades y emociones de las personas que le rodean, les cuesta ver que hayan podido hacer sentir mal a los demás. Ellos sienten que han hecho lo que tenían que hacer para poder satisfacer sus necesidades.

14. No aceptan la responsabilidad de sus actos

En relación con el punto mencionado anteriormente, ya que no manifiestan ningún tipo de remordimiento, suelen ser personas que no van a pedir perdón por el daño que hayan podido causar. No sienten que tengan que pedirlo, porque sus actos están justificados para lograr su objetivo. Aunque esto haya conllevado el daño de otra u otras personas.

¿Por qué hay personas sin empatía?

En resumen, la empatía puede ser definida, de un modo resumido, como la predisposición a comprender no solo los estados cognitivos de los demás (es decir, saber lo que saben y lo que no saben, y comprender sus creencias), sino también a sentir lo que los demás sienten, sobre todo cuando se trata de emociones y sentimientos muy intensos. Eso hace que entre la mayoría de los seres humanos, los estados emocionales puedan ser, en parte, contagiados.

Sin embargo, hay casos en los que este rasgo psicológico no se da. ¿A qué se debe que existan personas sin empatía? La clave para comprender esto la encontramos en el punto en el que la Psicología y la Biología se encuentran.

La distribución normal de los rasgos psicológicos

Lo primero que hay que saber es que del mismo modo en el que no existen dos personas iguales psicológicamente, todo rasgo psicológico cuenta con casos extremos, ya sea por relativa ausencia de una característica, o por todo lo contrario, una gran intensidad.

Por ejemplo, hay muy pocas personas con un nivel extremadamente alto de inteligencia, y muy pocas personas con un nivel de inteligencia excepcionalmente bajo. Lo mismo ocurre con el deseo sexual, con la memoria, con la agresividad… Y la empatía no es diferente en este aspecto.

Así, mientras que la gran mayoría de personas tienen una disposición similar a sentir empatía, hay una minoría de personas extremadamente empáticas, y otra minoría de personas que prácticamente no empatiza con el resto. Además, ambos grupos tienen un tamaño similar, porque el modo en el que la intensidad de los rasgos psicológicos se distribuyen entre la población sigue una curva normal: es decir, la forma de una U invertida con pequeñas faldas a los laterales. La gran mayoría de las personas se concentran en valores de empatía cercanos a la media, y conforme nos alejamos de esta última, hay cada vez menos personas tanto en valores bajos (poca empatía) como altos (mucha empatía).

Esto ocurre de esta manera porque es el modo en el que funciona la Biología: solo en casos excepcionales surgen rasgos extremos, debido a que las características más ventajosas tienden a generalizarse. Esto no significa que ser muy poco empático o muy empático sea algo objetivamente malo o desventajoso, sino que en el contexto actual, tener un nivel más moderado de empatía ayuda más; pero si algo en el entorno cambia, podría darse un contexto en el que los valores extremos se conviertan en lo ventajoso, y a partir de ahí, pasen a ser “lo normal” el rasgo compartido por la mayoría de los individuos.

Ahora bien, hasta ahora hemos abordado este tema centrándonos en las predisposiciones biológicas, si bien lo psicológico no depende solo de los genes y las características de nuestro cuerpo. Veamos cuál es la faceta psicológica de por qué hay personas con poca o ninguna empatía.

La psicopatía

Las personas que no conectan emocionalmente con los demás mediante la empatía tienden a presentar un rasgo llamado psicopatía. La psicopatía no es tanto un trastorno psicológico como una característica presente en mayor o menor medida en todas las personas: es decir que todos tenemos una cierta puntuación de psicopatía, ya sea alta o baja.

Las personas con alto grado de psicopatía tienden a pensar más en ellas que en los demás, y rara vez piensan de manera espontánea acerca de los intereses del resto; tan solo si poner su atención ahí les ayuda a obtener un beneficio claro a cambio. Hay casos extremos de individuos que apenas son capaces de amar o de considerar que es preferible que los demás no sufran; es por ello que los casos extremos de psicopatía van frecuentemente de la mano de un pasado de daños o incluso torturas a animales. Por suerte, incluso en casos así los mecanismos legales y coercitivos hechos para evitar crímenes hacen que la mayoría de personas escasamente empáticas y que ven con buenos ojos imponerse por la fuerza ataquen habitualmente a los demás.

Pero también hay casos de personas que a pesar de destacar en el rasgo “psicopatía” y no empatizar demasiado, no tienen una especial predisposición a querer dañar a los demás. No hay que olvidar que incluso en ausencia de facilidad para empatizar con el resto, la agresividad y las conductas delictivas no tienen por qué ser la opción por defecto de estas personas. Es perfectamente posible que tanto la educación como las intervenciones psicológicas ayuden a estas personas a ver que un modo de vida en armonía con los demás es lo más deseable.

Conclusiones

La empatía es una cualidad necesaria para poder construir relaciones sanas y duraderas. Al redactar éstos rasgos de personas con falta de empatía, se me hace difícil no pensar en una persona con rasgos psicopáticos. Me gustaría dejar claro que aunque puedan tener rasgos comunes, las personas con falta de empatía no tienen por qué ser psicópatas. Las personas con falta de empatía no son malas personas, solo tienen la capacidad de empática menos desarrollada.

Es importante que las personas que rodean a este tipo de personas, sepan identificarlo para poder pedir ayuda y también para poder protegerse ellas mismas. Si no identificas que tienen una falta de empatía, probablemente sientas mucha frustración y sufrimiento. En cambio si la persona lo trabaja, y las que le rodean pueden identificar sus dificultades, se pueden trabajar las relaciones y de esta manera poder sanarlas.

¿Buscas servicios de psicoterapia para desarrollar la empatía y poder identificar aquellas personas que no la tienen?

Si sientes que tienes dificultades para entender las emociones y reacciones de las personas que te rodean, o que tienes a una persona a tu lado que te hace daño emocionalmente, en Avance Psicólogos, tenemos un equipo multidisciplinar de psicólogos que pueden ayudarte a trabajar la capacidad empática, así como a poder entender y aprender a manejar la relación con la persona poco empática. Es muy importante poder darte cuenta de que es lo que te pasa para poder comenzar a trabajar. Por ello, nuestro objetivo es ofrecer la ayuda de los profesionales de Avance Psicólogos para toda persona que lo necesite.

Referencias bibliográficas

Pozueco Romero JM. (2010) Ed. EOS. Psicópatas Integrados. Perfil psicológico y personalidad.
Barajas Esteban C. Maldonado Recio MT. (2018) Universidad de Málaga. Teoría de la mente y empatía. Repercusiones en la aceptación por los iguales en niños y niñas de Educación Infantil, Primaria y Secundaria.
Dutton K. (2013) Ed. Planeta. La sabiduría de los psicópatas.

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autora del artículo

Elena Grande Miranda

PSICÓLOGA SEXOLOGA

Elena Grande (Soria, 1989) se licenció en Psicología por la Universidad Pontificia Comillas en Madrid en el 2012. Amplía su formación en los siguientes ámbitos de la psicología: Máster en Sexología y Terapia de pareja por la Fundación SEXPOL. Especialista en Terapia Gestalt, por el Centro Grupo Quatro. Especialista en Acompañamiento Terapéutico por la Asociación PuenteAT. Diploma en Conducta Suicida por el COPCyL. Máster en Psicooncología y Cuidados Paliativos por la Universidad Complutense de Madrid. Además de su carrera como psicóloga y terapeuta Gestalt, ha trabajado impartiendo cursos y talleres de diversa temática, así como en el ámbito de los recursos humanos para empresas.

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