Glosario
AGORAFOBIA
Se trata del miedo a espacios abiertos, a salir de casa o lugares conocidos sin estar acompañado/a. La permanencia en espacios ámplios donde hay tumulto, o donde no se encuentra una salida fácil o a la vista, desencadena el miedo.
ANGUSTIA
Con este termino se suele definir la sensación o percepción que la persona tiene cuando padece ansiedad, por lo que lo que se consideran sinónimos. La angustia es muy similar al estado que domina a la persona con miedo. En ambos casos, existe una sensación subjetiva y psicológica de temor y amenaza, así como una serie de síntomas corporales y respuestas del organismo que son muy similares a las que presentan los animales cuando tienen que huir de una amenaza. Pero entre el miedo y la angustia hay una serie de matrices que nos permiten diferenciarlos. El miedo es una reacción normal ante un peligro "real" externo. La angustia aparece por un sentimiento aparentemente inmotivado y en la mayoría de los casos independientemente de las circunstancias externas. Es un miedo indefinido, no concreto o desproporcionado. Existen periodos en el desarrollo evolutivo de la persona en los cuales la persona tiene una angustia normal como respuesta a la circunstancias vitales adversas, como perdidas, separaciones de seres queridos, etc.
ANOREXIA NERVIOSA
La excesiva preocupación por la imagen en nuestra sociedad actual, en la que estar delgado es el cliché de moda, tiene como consecuencia el miedo desproporcionado a engordar. Este miedo se da con más frecuencia durante la adolescencia, etapa en la que la opinión de los demás y la aceptación social adquiere en ocasiones demasiada importancia, sobre todo en la mujer, culturalmente más expuesta a la importancia de su imagen como objeto de deseo. La anorexia nerviosa se caracteriza por la pérdida de peso debido a la restricción drástrica y voluntaria de comer.
ANORGASMIA:
Dificultad para alcanzar el orgasmo. Si hasta hace apenas unas décadas la mujer tenía prohibido desear y por lo tanto sentir placer durante la relación sexual, parece que en las dos últimas décadas una mujer realizada es una mujer sexualmente activa, lo que se mide por su capacidad de llegar al orgasmo y el número de ellos alcanzados. Esta variable de presión junto a la realidad aún en muchas ocasiones de una actitud negativa hacia la sexualidad, ya sea por factores de educación, de religión o personales, influye de manera determinante: la ansiedad por alcanzar el orgasmo impide la suficiente relajación como para que se derive de la respuesta sexual.
ANSIEDAD
La ansiedad es una reacción normal en el ser humano, siempre que esta sea proporcionada al estimulo que la desencadena. Sentiremos ansiedad antes de un examen, en una entrevista de trabajo o ante una situación objetivamente tensa. Por lo general la ansiedad es una respuesta adaptativa. Unos niveles bajos de ansiedad pueden ser óptimos para nuestra vida cotidiana: desde acordarnos de mirar a un lado y a otro antes de cruzar la calle, hasta coger un paño antes de tocar la cacerola que está en el fuego, son buenos ejemplos de como la ansiedad influye sobre nuestra conducta de forma positiva. Ayuda incluso a aumentar el rendimiento: la ley de Yertes-Dobson (1908), describe la relación existente entre ansiedad y rendimiento. Ante un determinado problema o situación estresante como presentarse a un examen, la ansiedad aumenta, pero también la eficacia, atención y rendimiento en la respuesta, siempre que no se pase de unos límites,que no harán sino bajar nuestra atención y bloquear los procesos de recuperación de la información En cambio, cuando aparece de forma injustificada, sin razón aparente o ante estímulos o situaciones que no suponen una amenaza real, hasta el punto de interferir en nuestra vida diaria, se habla de una ansiedad desadaptativa. Esta ansiedad desproporcionada y por lo tanto desadaptativa dará lugar a las distintas manifestaciones o cuadros de ansiedad, como son:
En la actualidad el tratamiento de la ansiedad desde la psicología cognitivo-conductual está dando resultados muy positivos mediante la exposición progresiva al estímulo que genera la alerta y con el desarrollo de habilidades de afrontamiento y desaprendizaje de la ansiedad.
AUTOESTIMA
La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos. El ser humano se percibe a nivel sensorial; piensa sobre sí mismo y sobre sus comportamientos; se evalúa y los evalúa; siente, en consecuencia, emociones relacionadas consigo mismo. Todo ello evoca tendencias de actuación acordes con sus percepciones pensamientos, evaluaciones y sentimientos. Puede ocurrir, por ejemplo, que una persona se vea con unos kilos de más, y piense de sí misma que es fea y poco atractiva, y que su aspecto "no da la talla" para ser apreciada por los demás; lo cual puede provocar sentimientos de vergüenza y una tendencia a evitar la compañía de otras personas. Esta actitud formaría parte de su autoestima, negativa en este caso. Todo ser humano tiene unas actitudes, positivas o negativas, hacia sí mismo. Nadie puede dejar de pensar sobre sí mismo ni de evaluarse. Todos, pues, desarrollamos una autoestima suficiente o deficiente, positiva o negativa, aunque no seamos conscientes de ello. Ocurre que es necesario un entorno facilitador de la toma de conciencia y el desarrollo de esas potencialidades.
CONTROL DE ESFÍNTERES:
En la mayoría de los niños, el control de los esfínteres ocurre espontáneamente siguiendo una secuencia evolutiva que comienza con la adquisición del control intestinal durante la noche seguido del control diurno entre los dieciocho y los veinticuatro meses. Casi de inmediato ocurre el control diurno de la vejiga seguido del nocturno Entre los cuatro y los cinco años de edad un gran porcentaje de niños han adquirido el control voluntario de los procesos de eliminación de esfínteres. La enuresis es la descarga involuntaria de orina que persiste después de que el niño ha alcanzado los tres o cuatro anos de edad y no existen indicios de patología orgánica.
CRISIS DE ANSIEDAD
Se caracteriza por la aparición progresiva y en aumento de los síntomas físicos de la ansiedad, como taquicardia, hiperventilación, sensación de ahogo, dilatación de las pupilas, sequedad de boca, rigidez muscular, temblores, escalofríos, etc. A diferencia de la crisis de pánico los síntomas aparecen más lentamente y no suelen ir acompañados de miedo a morir. Suelen seguir a pensamientos preocupantes para la persona e incluso al pensar en la propia ansiedad y sus síntomas.
CRISIS DE PÁNICO
Se caracteriza por la aparición de los síntomas de la ansiedad, en pocos segundos y sin encontrar un motivo aparente que lo justifique. La intensidad de los síntomas fisiológicos como la taquicardia, hiperventilación, sensación de ahogo, tensión muscular, etc., es tan intensa que la persona puede llegar a pensar que esta sufriendo un ataque al corazón o que corre peligro de morir. La reacción más frecuente es la de acudir a urgencias, donde se le diagnosticará ansiedad y se le medicará con ansiolíticos. La persona al no entender qué le esta pasando y sentirse incomprendida, puede empezar a desconfiar de los médicos y a temer cualquier enfermedad, desarrollando una hipocondría que no hace sino mantener la ansiedad y aumentar las crisis de pánico. El tratamiento de la ansiedad mediante las técnicas cognitivo-conductuales ha demostrado ser eficiente en la mayor parte de los casos, reduciéndose los síntomas progresivamente hasta su desaparición. Otros síntomas físicos de la crisis de pánico son: sudoración, temblores, náuseas, mareos, miedo a perder el control, miedo a la locura, desorientación.
DEPRESIÓN
El término depresión hace alusión a tres conceptos, relacionados entre sí pero diferentes: Por un lado es un síntoma, la tristeza o estado de ánimo deprimido, y como tal está en la mayor parte de los trastornos psicopatológicos. Sentirse triste o deprimido es una de las condiciones del malestar psicológico más frecuente en las personas, pero debe diferenciarse del puntual "bajo estado de ánimo" tan frecuente en personas sin patología alguna. Por otro lado la depresión también hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas relacionados (tristeza, pérdida de interés, sentimientos de inutilidad, insomnio, hipersomnia, ideación suicida, pérdida de apetito o de peso, dificultades de concentración…). Finalmente, el término depresión alude también a un trastorno para el cual se han especificado unos parámetros de duración: los síntomas descritos aparecen, la mayor parte del día o casi todos los días durante un periodo mínimo de dos semanas. Los síntomas más frecuentes son:
DESEO SEXUAL INHIBIDO
Se caracteriza por la falta de apetencia sexual, manifestándose en un descenso o nada de lubricación, tensión a la hora de mantener la relación sexual, ausencia de fantasías eróticas, etc…
DISPAURENIA
Se trata de dolor durante la penetración. La causa puede ser fisiológica o psicológica. Muchas veces tras un examen médico de los genitales no se encuentra un motivo aparente, sin embargo son bastantes los agentes que pueden influir:
  • La falta de lubricación, debido a la ansiedad, ya se deba esta a la actitud de la mujer hacia la sexualidad, algún miedo, la inseguridad con la pareja o simplemente la edad, hacen que el coito sea doloroso.
  • Infección vaginal, la vagina goza de un PH ácido que la protege de cualquier posible agente infeccioso. No obstante no es difícil que se de en alguna ocasión una alteración de dicho PH. Una de las causas de infección es que durante la menstruación, la misma hemorragia, sobre todo cuando se utiliza tampón, altere la acidez de la vagina. Otras fuentes de infección vaginal suelen darse al realizar una penetración vaginal después de que se haya dado una penetración anal. Las bacterias del colon o el recto infectarán la vagina. Se dan también infecciones por protozoos (tricomonal) y por hongos (monilial). Las primeras se caracterizan por la secreción de un flujo de tono cremoso o sanguinolento, dolor y sensación de quemazón. Las infecciones monilianas provocan hinchazón y lagrimeo de los tejidos blandos, además de sensación de quemazón y picor intensos. Un correcto tratamiento de la infección permite mantener relaciones sexuales con penetración sin sensación de dolor.
  • Reacción alérgica al látex o sustancias químicas anticonceptivas (espermicidas): cuando existe irritación y quemazón durante la penetración, y se ha descartado una infección, muy probablemente nos encontremos ante una reacción de tipo alérgico.
ENURESIS:
Véase Control de Esfínteres
EYACULACIÓN PRECOZ
Son muchas y variadas las definiciones que se dan a la eyaculación. Lo que sí está claro y es común en todas elles es que hace referencia a una eyaculación percibida por ambos miembros de la pareja, como precipitada o dada antes de lo deseado. Algunos autores estiman un tiempo de 30 segundos desde la penetración hasta la eyaculación, otros hablan de un minuto. Teniendo en cuenta que este tiempo puede ser suficiente para que una mujer, si bien antes ha sido estimulada, llegue al orgasmo, vemos que el tiempo puede ser una variable relativa en función de la pareja. Por ello, para entendernos, decimos que cuando durante la penetración no hay un control para retardar la eyaculación el tiempo suficiente como para satisfacer a la pareja, consideramos que se trata de eyaculación precoz. Puede ocurrir que pese a la capacidad para controlar la eyaculación, la pareja tarde mucho tiempo o no alcance el orgasmo, estaremos hablando entonces de una alteración orgásmica de la pareja.
FOBIA
La fobia es una reacción de miedo desproporcionado ante la presentación o anticipación de estímulos o situaciones concretas. Mientras que el miedo es una respuesta innata y adaptativa, ante un peligro real, la fobia es aprendida normalmente a raíz de algún acontecimiento pasado, sin que el objeto causante del miedo suponga un peligro real. Estas son algunas de las características indicativas de miedo fóbico:
  • • La reacción de miedo es desproporcionada con relación al peligro que el estímulo en concreto puede desencadenar
  • • Aún cuando la persona es consciente de que no se trata de un peligro real, no puede controlar su reacción.
  • • La persona tiende a evitar el estímulo o situación temida.
  • • El miedo persiste a lo largo del tiempo.
  • • La respuesta no es específica de una determinada edad.
Otros síntomas más importantes:
  • Síntomas fisiológicos: Aumento de la actividad del sistema nervioso autónomo con un aumento de la tasa cardiaca y respiratoria, sudoración, boca seca, nudo en el estómago, naúseas, diarrea, elevación de la presión arterial, hormigueo en las extremidades, mareo, vértigo...
  • Síntomas psicológicos: Se dan numerosos pensamientos o creencias sobre la situación o estímulo temido y sobre la capacidad para afrontarlo. Hacer interpretaciones subjetivas sobre cómo son sus reacciones fisiológicas, junto con la aparición de imágenes negativas sobre lo que le puede ocurrir.
  • Síntomas conductuales: Huir del estímulo o situación temida. Evitar ir a lugares o contextos donde el causante del miedo pueda aparecer la persona aquejada de este tipo de fobia va reduciendo el número de lugares por los que solía moverse, evitando sentir el malestar que le provocan.
Fobias simples o focales:
  • • A animales o insectos: arañas, pájaros, ratones...
  • • A estimulos relacionados con la enfermedad: sangre, inyecciones, heridas, dolor...
  • • A transportes públicos: avión, metro, túneles, puentes, coches…
Existen también fobias simples relacionadas con el miedo al ahogamiento, al vómito, al contagio de enfermedades, al polvo, etc. A consecuencia de esto sus relaciones sociales, hobbies, trabajo, etc, también se ven reducidos. Esto implica que sea muy fácil caer en una depresión y desarrollar un bajo autoconcepto.
FOBIA SOCIAL
(véase también Fobia): Cierto grado de ansiedad en reuniones sociales es normal e incluso adaptativo al favorecer unas relaciones adecuadas en función del contexto. Cuando esta ansiedad es excesiva y se mantiene durante todo el tiempo e incluso después de la interacción social, hablamos de fobia social. La fobia social dificulta y limita las relaciones con los demás. La persona que la padece se siente observado/a y jugado/a por los demás, y tiene miedo a hacer o decir algo que le ponga en ridículo. Por lo general, la persona con fobia social es consciente de que su miedo es irracional, pero aún así intenta evitar las situaciones de carácter social o las afronta con mucha ansiedad, escapando antes o después con cualquier excusa. Los síntomas físicos son los mismos que en cualquier otra fobia, incluyendo la tendencia a ponerse colorado y a que la sudoración sea mayor en las manos. La respuesta conductual suele ser permanecer callado, no mirar a los ojos o evitar las miradas y como decíamos al principio huir de la situación y/o personas temidas. Suele acompañarse de una baja autoestima, que a veces viene dada por un acontecimiento concreto (una ruptura amorosa, haberse sentido violento o en ridículo en una situación social...). En otros casos la fobia se va generalizando poco a poco sin saber con exactitud las causas. Un tratamiento adecuado evita su agravamiento y que ésta se vaya "desaprendiendo", con el fin de que las relaciones con los demás se vivan como algo enriquecedor y la vida cotidiana de la persona no se vea limitada.
  • • Falta de interés, de motivación y/o esperanza.
  • • Tristeza.
  • • Ideas suicidas o de muerte (deseo de morir).
Según el manual de diagnóstico DSM IV, el trastorno depresivo se caracteriza por la aparición de uno o varios episodios depresivos mayores. El episodio depresivo mayor se caracteriza por mantener un periodo de duración de al menos dos semanas, tiempo durante el cual existe un estado deprimido o pérdida de interés junto a la incapacidad para disfrutar del placer en casi todas las actividades. A esto se añaden al menos 4 síntomas de la siguiente lista:
  • • Pérdida de peso sin que se esté realizando un régimen o aumento de peso.
  • • Insomnio o hipersomnia.
  • • Agitación o enlentecimiento psicomotor.
  • • Fatiga o pérdida de energía.
  • • Sentimiento de inutilidad o culpa.
  • • Disminución de la capacidad de pensar.
  • • Pensamientos recurrentes de muerte.
En nuestra opinión un síntoma importante a incluir es el de la pérdida de autoestima.
IMPOTENCIA
Se habla de dos estados de impotencia:
  • • Impotencia Primaria: Imposibilidad de tener y mantener una erección estable como para que se de la penetración. No hay impotencia primaria si al menos se ha mantenido una relación sexual con penetración, ya sea esta homosexual o heterosexual.
  • • Impotencia Secundaria: El hombre con impotencia secundaria se ve imposibilitado para tener o mantener una erección durante la penetración, pero a diferencia de la impotencia primaria, al menos una vez ha mantenido una relación sexual con penetración vaginal o anal.
INCAPACIDAD EYACULATORIA
Se trata de la dificultad o incluso imposibilidad para eyacular durante la penetración. Con frecuencia esta incapacidad para eyacular en la vagina se da ya en la primera experiencia sexual. Muchos hombres, ante la angustia por lograr una eyaculación pueden desarrollar una impotencia secundaria (léase apartado de impotencia).
MIEDO
Aunque los síntomas fisiológicos del miedo son muy parecidos a los de la ansiedad, se diferencian en que mientras el miedo es una respuesta innata susceptible de aparecer ante un peligro real, la ansiedad es aprendida y desproporcionada con relación al estimulo que la provoca. Con el miedo, el organismo se pone en alerta preparándose para la acción.
OBSESIONES
La obsesiones se caracterizan por la aparición de pensamientos , imágenes, impulsos o acciones que van acompañados de la sensación interna de que pueden llegar a ser realizados. Producen normalmente desagrado y la persona intenta resistirse a ellos. A estos pensamientos, imágenes o impulsos se les suele denominar obsesiones, y a las acciones, compulsiones.
TRANSTORNO ALIMENTARIO COMPULSIVO
Consiste en la sobreingesta de alimentos de forma frecuente y mantenida en el tiempo ante la sensación de angustia o ansiedad. Los atracones suelen ir acompañados de pensamientos negativos y descalificaciones que hacen más difícil controlar la alimentación. Se diferencia de la bulimia en que no hay conductas compensatorias como vomitar, realizar ejercicio físico tras la ingesta o tomar diuréticos o laxantes. Tampoco tiene porque haber una excesiva preocupación por la delgadez.
TRANSTORNO OBSESIVO COMPULSIVO (TOC)
El TOC implica la presencia de obsesiones y compulsiones que se mantienen y retroalimentan generando un alto grado de ansiedad. La obsesiones se caracterizan por la aparición de pensamientos , imágenes, y/o impulsos recurrentes considerados como desagradables, dolorosos o preocupantes para la persona que los padece. Se acompañan de la sensación interna de que pueden llegar a ser realizados o convertirse en realidad por lo que la persona intenta resistirse a ellos. Las compulsiones son las conductas, que ante la angustia y ansiedad desencadenada por el pensamiento obsesivo o recurrente, se emiten con el objetivo de neutralizar su efecto. Al realizar la conducta la ansiedad baja, pero durante un corto espacio de tiempo, por lo que se vuelve a emitir con la esperanza de volver a bajar los niveles de ansiedad. Es así como la conducta se convierte en compulsiva y finalmente en ritual. Con el tiempo el ritual, al no tranquilizar a largo plazo, pero sí mientras se lleva a cabo, se va alargando, con conductas añadidas, por lo que la vida se va limitando progresivamente, al ir ocupando el ritual la mayor parte del tiempo de la persona. Se comienza a llegar tarde al trabajo, a las citas, se abandona el ocio... lo que aumenta la ansiedad y refuerza la aparición de pensamientos obsesivos. Son habituales los pensamientos de contaminación, contagio, miedo a accidentes caseros, como explosiones de gas, incendios, que alguien acceda a la casa..., lo que dará lugar a compulsiones de limpieza, orden, lavarse las manos, ir al médico, comprobar el gas, enchufes y cerrojos respectivamente. Otro tipo de obsesión es el de hacer daño a otros y la conducta que se suele dar es la de evitar estar con otras personas o comprobar continuamente que no han hacho daño. Se dan también obsesiones centradas en temas religiosos, preocupaciones sexuales, miedo a la muerte, etc. La preocupación por no perder cosas lleva a la conducta de guardar o acumular, lo que lleva al conocido ahora como síndrome de Diógenes. En el trastorno obsesivo compulsivo es imprescindible un trabajo cognitivo además de la reducción progresiva de las compulsiones. El tratamiento emocional es también fundamental con el fin de averiguar los sentimientos que han llevado a esos elevados niveles de ansiedad.
Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)
Decimos que se padece de TAG, cuando el estado de alerta ante situaciones cotidianas es continuo e injustificado. La mayor parte de los pensamientos son negativos y catastrofistas y se tiene una permanente sensación de preocupación. Estas preocupaciones pueden estar centradas en temas familiares, laborales, domésticos y/o de salud. A menudo se acompaña de síntomas físicos de la ansiedad como opresión en el pecho, taquicardia, hiperventilación, sudores fríos… Sí se mantiene en el tiempo se puede somatizar en dolencias del estómago, migrañas, tensión muscular, etc. Otros síntomas psicológicos son la inquietud, fatiga o sensación de cansancio, dificultad para mantener la atención y concentración, irritabilidad, dificultad para conciliar el sueño, despertarse con sobresalto y perdida o aumento del apetito.
VAGINISMO
Esta dificultad consiste en la contracción o espasmo del primer tercio de la vagina en el momento en que va ha haber una penetración. Esta contracción espástica puede ser tan intensa que imposibilite totalmente la penetración.

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